CONSEJEROS ESCRIBEN

Por favor, ¡métanse más con sus hijos e hijas!

Rosario Valdeavellano Roca Rey

Martes 07 de Febrero de 2017 16:17

Soy maestra limeña, no tengo hijos ni hijas propios, pero he sido feliz dedicándome por más de 50 años a los de Ustedes, madres y padres de familias peruanas de la costa, de la ceja de selva y sobre todo de la sierra, donde sigo trabajando de jubilada voluntaria en Fe y Alegría . ¿Por qué ahora me dicen “CON MIS HIJOS NO TE METAS”?

Supongo que no es solo a un Ministerio que se pueden dirigir, porque le están pidiendo siempre que atienda más y mejor a nuestra población estudiantil y trabaje aunadamente con las y los docentes. Asumo que se están dirigiendo sobre todo al Magisterio.

Quiero hablarles con el corazón en la mano. ¿Saben Ustedes como se informan y viven  su sexualidad los niños/as y adolescentes a lo largo y ancho del país, mayoritariamente? ¿Conocen que declaran casi nula la conversación frecuente y confiada con sus padres y madres, con sus propios parientes mayores? ¿Acaso no ven que se refugian en las cabinas de internet o en sus propias laptops –las minorías-  para encontrar respuestas a sus preguntas e inquietudes? ¿Creen que se sienten contentos con esta situación? ¿Han preguntado  a los psicólogos/as (si los tienen…)  en la I.E. donde estudian sus hijos e hijas qué experiencias y angustias les confían los estudiantes? ¿Piensan Ustedes que son sus propios pares los mejores informantes y formadores? ¡Pero es el tema más frecuente de sus relaciones….no solo verbales! ¿Se imaginan siquiera las barbaridades –sí, barbaridades- que nos cuentan a diario sobre lo que ven en sus propias casas y en sus barrios? ¿Saben que esta situación es la razón por la que tienen más bajos rendimientos en sus estudios y mayores problemas en su comportamiento? ¡Lo experimentamos a diario! Si no nos metiéramos con sus hijos e hijas a tratar estos temas, ¿no nos reclamarían Ustedes mismos por la “mala educación” que les estamos dando?

El Ministerio de Educación ha tomado seriamente su responsabilidad. Son siete los temas transversales que complementan la formación académica, imprescindible y vital para forjar  una  persona humana  y ciudadana auténtica. Los enuncio rápidamente por si no los conocen: derechos fundamentales, diversidad-inclusión, interculturalidad, igualdad de género, enfoque ambiental, orientación al bien común, búsqueda de la excelencia.  ¿Puede llamarse esto ideología? ¿Quién ha inventado este absurdo? Parece que nos quisieran meter a las cavernas. Pero, felizmente, el país ha tomado conciencia y distingue la paja del grano.

Así  como el Perú recibe felicitaciones por sus avances progresivos en educación, siempre menores a los que deseamos y PODEMOS, así también hay gente que confunde en vez de ayudar a mejorar.  Lamento que se use para ello incluso argumentos “religiosos”, convirtiendo ahí sí la fe en ideología.  Nuestro Estado es un estado laico, respetuoso de las diferencias, pero obligado a procurar para su pueblo, desde la educación, una visión de sociedad fundada en valores.  Tiene un trato deferente y diferente con la Iglesia Católica en atención a su tradición histórica, pero que resulta hoy ya obsoleto en un mundo que valora el pluralismo en la sociedad.  No se puede considerar valor absoluto lo que responde a intereses particulares. Los valores absolutos  en una sociedad laica tienen que ver exclusivamente con lo que afecta a la convivencia  digna de todos y todas.

Lo deseable para esta sociedad laica es que  ninguno de sus miembros claudique de sus obligaciones básicas para consigo mismo, su familia y el conjunto del país. Por eso es que me he atrevido a pedirles, madres y padres, que se interesen más  profundamente por sus hijos e hijas, no solo velando por sus necesidades materiales. Necesitan afecto demostrado y cálido, no solo formal. Tienen urgencia de un trato confiado y nunca violento, para poder crecer sin tensiones.  Reclaman poder compartir sus problemas, interrogantes, ansiedades. Por favor, MÉTANSE MÁS CON SUS PROPIOS HIJOS E HIJAS! Los demás, ojalá nos sigamos metiendo también, porque nuestra conciencia y amor así nos lo piden.