Consejeros escriben
"Hablar o no de SL, hoy sería ineficaz"
Viernes 03 de Febrero de 2012 17:13
Sería inaceptable explicar los desarrollos del Perú de los últimos 32 años sin mencionar el terrorismo criminal de Sendero Luminoso y el MRTA. A la vez, resulta iluso pretender que los escolares peruanos obtengan una visión comprensible del tema y que asuman el reto de prevenir situaciones similares en el futuro, cuando los adultos que deben transmitirlo a las nuevas generaciones están en franca discrepancia con la descripción y análisis de lo ocurrido.
Frente a eso, incluir en los textos escolares la mención del informe CVR y sus recomendaciones sería importante pero insuficiente. Alternativamente, no decir nada sería inaceptable para la formación ciudadana de los alumnos. Por lo tanto, tenemos el reto político de encontrar los puntos de consenso mayoritario que puedan dar lugar a una versión aceptable, como buen referente para la sociedad peruana, los medios de comunicación y ser la base de la enseñanza del tema en los colegios.
Sugiero que el Ejecutivo y Congreso peruanos asuman la tarea de convocar a unas 7 personalidades de diversas orientaciones ideológicas y académicas para pedirles que redacten un texto de tres páginas con la finalidad de convertirlo en una versión consensuada del tema con fines educativos escolares.
Podrían incluir conceptos como que SL (Abimael Guzmán) y MRTA (Víctor Polay) fueron grupos terroristas causantes de decenas de miles de muertos y enormes daños económicos y sociales, razón por la cual ellos y cientos de sus seguidores criminales están en prisión purgando inclusive cadenas perpetuas. Las Fuerzas Aramdas y Policiales con su accionar en defensa del estado derrotaron al terrorismo. Lamentablemente, en un ambiente de tensión y violencia se produjeron algunos excesos (Colina) cuyos responsables también han sido llevados a la justicia y sentenciados. De este modo, el Perú ha ido madurando como nación que valora la democracia, el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos de todos.
Así, ir buscando una matriz de ideas sencillas que en su conjunto puedan ser el referente para que los profesores trabajen los temas críticos con los alumnos, sin excederse en las interpretaciones políticas, ideológicas o inclinaciones docentes personales.
¿Tan difícil es?
Sería inaceptable explicar los desarrollos del Perú de los últimos 32 años sin mencionar el terrorismo criminal de Sendero Luminoso y el MRTA. A la vez, resulta iluso pretender que los escolares peruanos obtengan una visión comprensible del tema y que asuman el reto de prevenir situaciones similares en el futuro, cuando los adultos que deben transmitirlo a las nuevas generaciones están en franca discrepancia con la descripción y análisis de lo ocurrido.
Frente a eso, incluir en los textos escolares la mención del informe CVR y sus recomendaciones sería importante pero insuficiente. Alternativamente, no decir nada sería inaceptable para la formación ciudadana de los alumnos. Por lo tanto, tenemos el reto político de encontrar los puntos de consenso mayoritario que puedan dar lugar a una versión aceptable, como buen referente para la sociedad peruana, los medios de comunicación y ser la base de la enseñanza del tema en los colegios.
Sugiero que el Ejecutivo y Congreso peruanos asuman la tarea de convocar a unas 7 personalidades de diversas orientaciones ideológicas y académicas para pedirles que redacten un texto de tres páginas con la finalidad de convertirlo en una versión consensuada del tema con fines educativos escolares.
Podrían incluir conceptos como que SL (Abimael Guzmán) y MRTA (Víctor Polay) fueron grupos terroristas causantes de decenas de miles de muertos y enormes daños económicos y sociales, razón por la cual ellos y cientos de sus seguidores criminales están en prisión purgando inclusive cadenas perpetuas. Las Fuerzas Aramdas y Policiales con su accionar en defensa del estado derrotaron al terrorismo. Lamentablemente, en un ambiente de tensión y violencia se produjeron algunos excesos (Colina) cuyos responsables también han sido llevados a la justicia y sentenciados. De este modo, el Perú ha ido madurando como nación que valora la democracia, el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos de todos.
Así, ir buscando una matriz de ideas sencillas que en su conjunto puedan ser el referente para que los profesores trabajen los temas críticos con los alumnos, sin excederse en las interpretaciones políticas, ideológicas o inclinaciones docentes personales.
¿Tan difícil es?
Sería bueno en el 2012
Miércoles 01 de Febrero de 2012 17:14
En realidad creo que podríamos sentirnos bastante contentos si, en lo educativo, durante el año 2012 se llegaran a concretar los siguientes hechos:
Que al inicio del año escolar, lo más cercano al 100% DE ESTUDIANTES ESTÉ EN SUS AULAS y cuente desde el primer día con sus profesores. Garantizar esto no es nada fácil, pero será un gran avance intentarlo y registrarlo, de ser posible a nivel regional. También la infraestructura es parte del “éxito del primer día de clases” que se espera, pero no soy tan optimista respecto de la satisfacción en sus resultados.
Que siquiera un número igual de profesores ya inscritos (más de 50,000) haya ingresado a la CARRERA PÚBLICA MAGISTERIAL. Si bien es cierto está previsto que, en condiciones normales, se alcance una captación de 30,000 profesores a lo largo del año, cualquier esfuerzo del Ministerio de Educación y del Ministerio de Economía y Finanzas para superar esa cifra, deberá ser considerada como una meta muy valiosa. Y preocuparse mucho de la importancia de los Directores es una tarea conexa y urgente.
Que los gobiernos regionales (GGRR) concerten un tratamiento similar a la educación, que se refleje especialmente en el presupuesto del año 2013. Los GGRR cuentan con el apoyo de un sistema de seguimiento, asumido por el Consejo Nacional de Educación, sobre la implementación de sus PROYECTOS EDUCATIVOS y saben dónde les aprieta el zapato. Por tanto harían muy bien si buscan coherencia entre sus áreas estratégicas y sus instrumentos de gestión para lograr mejores resultados a lo largo del presente año, mientras preparan y aplican correcciones en el presupuesto del año que viene.
Que el sector Educación cuente con una LEY DE ORGANIZACIÓN Y FUNCIONES y que cada nivel de gobierno tenga claro lo que le corresponde hacer. El mal funcionamiento del sistema educativo peruano también se debe a la indefinición de responsabilidades. La descentralización –que a algunos les disgusta pero nos ayudará a salir adelante - busca desplazar el eje de las responsabilidades hacia los gobiernos sub-nacionales, esencialmente por el razonable “principio de subsidiaridad”. Pero mientras no se tenga por escrito quién es responsable de qué, subsistirán los conflictos y las “sopladas de pluma”. Tal vez la anhelada “matriz de competencias” tenga imperfecciones en sus inicios; pero es preferible lo imperfecto que lo inexistente.
Que se cuente con las primeras experiencias de AUTOEVALUACIÓN de la calidad educativa. La institución encargada de garantizar la calidad educativa y la mejora permanentes de los centros educativos (IPEBA) ya ha sido autorizada para promover la autoevaluación de los planteles que así lo deseen. Es decir, cada institución deberá examinarse para conocer sus propias capacidades en los ámbitos de la dirección institucional, el soporte al desempeño docente, la participación de la familia y la comunidad, el uso de la información, además de la infraestructura y los recursos para el aprendizaje. Nunca antes se ha dado esta experiencia y esta será necesario vivirla con riesgo prudente, sinceridad y tenacidad.
Que la valiosa experiencia del COLEGIO MAYOR “Presidente del Perú” sea tratada con respeto y grandeza. Respeto a casi 900 niñas y niños provenientes de centros estatales, provincianos y pobres en su inmensa mayoría, víctimas claras de la inequidad y la exclusión, de muy alto rendimiento, a quien el Estado – por primera vez- busca tratarlos de una manera proporcional a sus potencialidades. Grandeza, porque la cosas buenas deben continuarse.
En realidad creo que podríamos sentirnos bastante contentos si, en lo educativo, durante el año 2012 se llegaran a concretar los siguientes hechos:
Que al inicio del año escolar, lo más cercano al 100% DE ESTUDIANTES ESTÉ EN SUS AULAS y cuente desde el primer día con sus profesores. Garantizar esto no es nada fácil, pero será un gran avance intentarlo y registrarlo, de ser posible a nivel regional. También la infraestructura es parte del “éxito del primer día de clases” que se espera, pero no soy tan optimista respecto de la satisfacción en sus resultados.
Que siquiera un número igual de profesores ya inscritos (más de 50,000) haya ingresado a la CARRERA PÚBLICA MAGISTERIAL. Si bien es cierto está previsto que, en condiciones normales, se alcance una captación de 30,000 profesores a lo largo del año, cualquier esfuerzo del Ministerio de Educación y del Ministerio de Economía y Finanzas para superar esa cifra, deberá ser considerada como una meta muy valiosa. Y preocuparse mucho de la importancia de los Directores es una tarea conexa y urgente.
Que los gobiernos regionales (GGRR) concerten un tratamiento similar a la educación, que se refleje especialmente en el presupuesto del año 2013. Los GGRR cuentan con el apoyo de un sistema de seguimiento, asumido por el Consejo Nacional de Educación, sobre la implementación de sus PROYECTOS EDUCATIVOS y saben dónde les aprieta el zapato. Por tanto harían muy bien si buscan coherencia entre sus áreas estratégicas y sus instrumentos de gestión para lograr mejores resultados a lo largo del presente año, mientras preparan y aplican correcciones en el presupuesto del año que viene.
Que el sector Educación cuente con una LEY DE ORGANIZACIÓN Y FUNCIONES y que cada nivel de gobierno tenga claro lo que le corresponde hacer. El mal funcionamiento del sistema educativo peruano también se debe a la indefinición de responsabilidades. La descentralización –que a algunos les disgusta pero nos ayudará a salir adelante - busca desplazar el eje de las responsabilidades hacia los gobiernos sub-nacionales, esencialmente por el razonable “principio de subsidiaridad”. Pero mientras no se tenga por escrito quién es responsable de qué, subsistirán los conflictos y las “sopladas de pluma”. Tal vez la anhelada “matriz de competencias” tenga imperfecciones en sus inicios; pero es preferible lo imperfecto que lo inexistente.
Que se cuente con las primeras experiencias de AUTOEVALUACIÓN de la calidad educativa. La institución encargada de garantizar la calidad educativa y la mejora permanentes de los centros educativos (IPEBA) ya ha sido autorizada para promover la autoevaluación de los planteles que así lo deseen. Es decir, cada institución deberá examinarse para conocer sus propias capacidades en los ámbitos de la dirección institucional, el soporte al desempeño docente, la participación de la familia y la comunidad, el uso de la información, además de la infraestructura y los recursos para el aprendizaje. Nunca antes se ha dado esta experiencia y esta será necesario vivirla con riesgo prudente, sinceridad y tenacidad.
Que la valiosa experiencia del COLEGIO MAYOR “Presidente del Perú” sea tratada con respeto y grandeza. Respeto a casi 900 niñas y niños provenientes de centros estatales, provincianos y pobres en su inmensa mayoría, víctimas claras de la inequidad y la exclusión, de muy alto rendimiento, a quien el Estado – por primera vez- busca tratarlos de una manera proporcional a sus potencialidades. Grandeza, porque la cosas buenas deben continuarse.
Alarmantes brechas educativas regionales
Martes 31 de Enero de 2012 16:26
Al culminar el segundo grado de primaria, todos los niños peruanos rinden una evaluación de comprensión lectora y razonamiento matemático con preguntas tales como: Si por 10 figuritas se canjea una lámina, ¿cuántas figuritas necesito para canjear dos láminas? Responder bien estas es un logro esperado del segundo grado en escuelas públicas y privadas, urbanas y rurales.
Estimado lector: ¿Qué porcentaje de niños peruanos cree usted que pasa esta prueba nacional de aprendizajes?... ¡Solo 14%! Nótese que estos niños serán, al cabo de solo 10 a 15 años, nuestra fuerza laboral que tendrá que competir contra un centenar de países mejor calificados en plena sociedad del conocimiento.
La realidad es aun más dramática por regiones. Por ejemplo, en la selva, en Huánuco, Madre de Dios y San Martín solo 6 de cada 100 niños dieron con la respuesta, mientras que en Ucayali fueron 4, y en Loreto únicamente ¡1! Los mejores indicadores lo lograron Arequipa y Moquegua, con 25% de aprobados, y Tacna, con 30% (Lima Metropolitana solo obtuvo 18% de aprobación).
El Consejo Nacional de Educación elaboró por consenso el Proyecto Educativo Nacional (PEN) al 2021 que ha empezado a guiar las políticas educativas del país y que fija como meta 13 años de educación de calidad para todos los peruanos. Para hacer factible dicha ambición, el PEN tiene que ser apropiado y aplicado en todas las regiones. Por ello, el CNE está monitoreando y apoyando la implementación de proyectos educativos regionales con un sistema de información muy valioso y útil.
Este sistema hace seguimiento a áreas claves para lograr una inversión eficaz y sostenida en la educación: planificación, presupuesto, ejecución, organización, profesionalización y participación de la sociedad civil. Los resultados hasta el momento indican un insuficiente apoyo a la educación en las regiones, a pesar de un mayor volumen de recursos fiscales en muchas de ellas. Destaca Ucayali, que parte con los indicadores educativos más rezagados, pero que está atacando el problema de manera integral. Ojalá veamos pronto importantes mejoras en los aprendizajes en esta y otras regiones por el bien de nuestros niños y por el desarrollo de nuestro país.
Al culminar el segundo grado de primaria, todos los niños peruanos rinden una evaluación de comprensión lectora y razonamiento matemático con preguntas tales como: Si por 10 figuritas se canjea una lámina, ¿cuántas figuritas necesito para canjear dos láminas? Responder bien estas es un logro esperado del segundo grado en escuelas públicas y privadas, urbanas y rurales.
Estimado lector: ¿Qué porcentaje de niños peruanos cree usted que pasa esta prueba nacional de aprendizajes?... ¡Solo 14%! Nótese que estos niños serán, al cabo de solo 10 a 15 años, nuestra fuerza laboral que tendrá que competir contra un centenar de países mejor calificados en plena sociedad del conocimiento.
La realidad es aun más dramática por regiones. Por ejemplo, en la selva, en Huánuco, Madre de Dios y San Martín solo 6 de cada 100 niños dieron con la respuesta, mientras que en Ucayali fueron 4, y en Loreto únicamente ¡1! Los mejores indicadores lo lograron Arequipa y Moquegua, con 25% de aprobados, y Tacna, con 30% (Lima Metropolitana solo obtuvo 18% de aprobación).
El Consejo Nacional de Educación elaboró por consenso el Proyecto Educativo Nacional (PEN) al 2021 que ha empezado a guiar las políticas educativas del país y que fija como meta 13 años de educación de calidad para todos los peruanos. Para hacer factible dicha ambición, el PEN tiene que ser apropiado y aplicado en todas las regiones. Por ello, el CNE está monitoreando y apoyando la implementación de proyectos educativos regionales con un sistema de información muy valioso y útil.
Este sistema hace seguimiento a áreas claves para lograr una inversión eficaz y sostenida en la educación: planificación, presupuesto, ejecución, organización, profesionalización y participación de la sociedad civil. Los resultados hasta el momento indican un insuficiente apoyo a la educación en las regiones, a pesar de un mayor volumen de recursos fiscales en muchas de ellas. Destaca Ucayali, que parte con los indicadores educativos más rezagados, pero que está atacando el problema de manera integral. Ojalá veamos pronto importantes mejoras en los aprendizajes en esta y otras regiones por el bien de nuestros niños y por el desarrollo de nuestro país.
"Educación: Entre el deseo y la realidad…"
Lunes 30 de Enero de 2012 17:43
Se ha hablado de la ignorancia de los jóvenes sobre temas del terrorismo senderista y el 31 de marzo como fecha de corte para ingresar al 1er grado con 6 años. Algunos comentarios.
1). Si el conocimiento adquirido por los escolares dependiera de los programas y libros escolares, no tendríamos los desastrosos resultados en comprensión lectora, matemáticas y ciencias. No habría violencia familiar, inseguridad ciudadana, contaminación ambiental, evasión de impuestos, accidentes viales, consumo de drogas, sexualidad precaria, discriminación étnica y racial, etc. Eso está en los programas.
Es ingenuo asumir que basta poner un tema en los libros para darlo por aprendido. Depende de quién y cómo se les enseña el tema, y eso no solo pasa por los profesores sino también por la relevancia y resonancia que le dan los padres de familia, políticos, medios y en general la sociedad adulta.
Los jóvenes tampoco saben nada de quién fue Velasco, Belaúnde o Haya de la Torre. Tampoco saben que más territorios perdimos con Colombia y Brasil que con Chile. ¿Por qué sí recuerdan a Chile? Porque se lo trata una y otra vez en las discusiones públicas, coberturas periodísticas, aniversarios cívicos, juicio en la Haya, etc. Es decir, es trabajado por la sociedad adulta, políticos, medios, y solo entonces entra al espacio mental de los más jóvenes.
3). Los 650,000 jóvenes que cumplen 18 años pueden sacar brevete al día siguiente. También votar, ingresar a bares o cines de mayores. Para ser presidente hay que tener 35 años cumplidos. Ni un día menos. No se trata de ser competente en esas funciones. Las sociedades se ordenan administrativamente en función a ciertas edades que representan el dominio de las mayorías de una cierta capacidad. Así, para tener el derecho a ingresar a 1er grado hay que tener 6 años, que es la edad a la que mayoritariamente los niños están maduros para leer y escribir. No tener fechas de corte obligaría a la quizá deseable pero a la vez imposible tarea de evaluar uno a uno a 600,000 niños por año, con las subjetividades, presiones y cambalaches administrativos del caso.
Se ha hablado de la ignorancia de los jóvenes sobre temas del terrorismo senderista y el 31 de marzo como fecha de corte para ingresar al 1er grado con 6 años. Algunos comentarios.
1). Si el conocimiento adquirido por los escolares dependiera de los programas y libros escolares, no tendríamos los desastrosos resultados en comprensión lectora, matemáticas y ciencias. No habría violencia familiar, inseguridad ciudadana, contaminación ambiental, evasión de impuestos, accidentes viales, consumo de drogas, sexualidad precaria, discriminación étnica y racial, etc. Eso está en los programas.
Es ingenuo asumir que basta poner un tema en los libros para darlo por aprendido. Depende de quién y cómo se les enseña el tema, y eso no solo pasa por los profesores sino también por la relevancia y resonancia que le dan los padres de familia, políticos, medios y en general la sociedad adulta.
Los jóvenes tampoco saben nada de quién fue Velasco, Belaúnde o Haya de la Torre. Tampoco saben que más territorios perdimos con Colombia y Brasil que con Chile. ¿Por qué sí recuerdan a Chile? Porque se lo trata una y otra vez en las discusiones públicas, coberturas periodísticas, aniversarios cívicos, juicio en la Haya, etc. Es decir, es trabajado por la sociedad adulta, políticos, medios, y solo entonces entra al espacio mental de los más jóvenes.
3). Los 650,000 jóvenes que cumplen 18 años pueden sacar brevete al día siguiente. También votar, ingresar a bares o cines de mayores. Para ser presidente hay que tener 35 años cumplidos. Ni un día menos. No se trata de ser competente en esas funciones. Las sociedades se ordenan administrativamente en función a ciertas edades que representan el dominio de las mayorías de una cierta capacidad. Así, para tener el derecho a ingresar a 1er grado hay que tener 6 años, que es la edad a la que mayoritariamente los niños están maduros para leer y escribir. No tener fechas de corte obligaría a la quizá deseable pero a la vez imposible tarea de evaluar uno a uno a 600,000 niños por año, con las subjetividades, presiones y cambalaches administrativos del caso.
¿Es tan difícil tener buenos profesores? (I)
Jueves 26 de Enero de 2012 10:14
La respuesta es sí. Es muy difícil.
Por varias razones es bastante complicado contar con buenos profesores en la actualidad. La afirmación parece algo presumida, como que pretendiera elevar un prestigio ya perdido y recuperar el valor de una función que cualesquiera puede cumplir. En verdad no es así. Hoy es, casi con seguridad, más difícil formar profesores que antes. ¿Por qué?
Primero porque, efectivamente, hay que sobreponerse a un desprestigio profesional que se ha venido acumulando. De ello se han encargado, en proporciones que el lector queda en libertad de señalar, las magras remuneraciones ofrecidas, las deficientes instituciones formadoras (universidades e institutos), el debilitamiento de las escuelas y colegios (suena mejor que aquello de “instituciones educativas”) y, oh paradoja, los nuevos conocimientos y los grandes avances tecnológicos.
El eje del acto pedagógico se ha trasladado claramente hacia el alumno y también por ello importa ahora más el “aprendizaje” que la “enseñanza”. Se dice que ANTES el protagonista de la educación era el profesor y AHORA lo es el alumno. Por tanto, lo que importa es lo que el alumno es capaz de aprender. De ello debe ocuparse el buen profesor, que hoy requiere ser un hábil generador de situaciones de aprendizaje en favor de sus alumnos. De allí la importancia de “aprender a aprender”.
Precisamente por esto son inmensamente responsables de una deficiente formación profesional las instituciones encargadas de ella. Inmensa responsabilidad especialmente en la llamada “era del conocimiento”, donde la realidad cambia vertiginosamente y lo que ayer era lo último, mañana ya es obsoleto y será reemplazado. No olvidemos que en los últimos 30 años se ha producido más información que en los 500 anteriores.
La prueba verdadera del nuevo docente es una adecuada e intensa PRÁCTICA DOCENTE; sin ella se empobrece la capacidad pedagógica y didáctica de los profesores en formación. Es penoso ver a chicas y chicas, futuros docentes, implorando para realizar las prácticas profesionales que su institución les exige.
También se debe afirmar que existe una relación directamente proporcional entre un buen director/directora de colegio y su personal docente. Se requiere de un liderazgo en la dirección (cualquiera tampoco puede ser director), cuya autoridad debiera ser incuestionable. Es ésta una tarea también impostergable para el Ministerio y sus organismos descentralizados, pues la inestabilidad de los directores atenta contra el buen rendimiento y el prestigio de los colegios.
La respuesta es sí. Es muy difícil.
Por varias razones es bastante complicado contar con buenos profesores en la actualidad. La afirmación parece algo presumida, como que pretendiera elevar un prestigio ya perdido y recuperar el valor de una función que cualesquiera puede cumplir. En verdad no es así. Hoy es, casi con seguridad, más difícil formar profesores que antes. ¿Por qué?
Primero porque, efectivamente, hay que sobreponerse a un desprestigio profesional que se ha venido acumulando. De ello se han encargado, en proporciones que el lector queda en libertad de señalar, las magras remuneraciones ofrecidas, las deficientes instituciones formadoras (universidades e institutos), el debilitamiento de las escuelas y colegios (suena mejor que aquello de “instituciones educativas”) y, oh paradoja, los nuevos conocimientos y los grandes avances tecnológicos.
El eje del acto pedagógico se ha trasladado claramente hacia el alumno y también por ello importa ahora más el “aprendizaje” que la “enseñanza”. Se dice que ANTES el protagonista de la educación era el profesor y AHORA lo es el alumno. Por tanto, lo que importa es lo que el alumno es capaz de aprender. De ello debe ocuparse el buen profesor, que hoy requiere ser un hábil generador de situaciones de aprendizaje en favor de sus alumnos. De allí la importancia de “aprender a aprender”.
Precisamente por esto son inmensamente responsables de una deficiente formación profesional las instituciones encargadas de ella. Inmensa responsabilidad especialmente en la llamada “era del conocimiento”, donde la realidad cambia vertiginosamente y lo que ayer era lo último, mañana ya es obsoleto y será reemplazado. No olvidemos que en los últimos 30 años se ha producido más información que en los 500 anteriores.
La prueba verdadera del nuevo docente es una adecuada e intensa PRÁCTICA DOCENTE; sin ella se empobrece la capacidad pedagógica y didáctica de los profesores en formación. Es penoso ver a chicas y chicas, futuros docentes, implorando para realizar las prácticas profesionales que su institución les exige.
También se debe afirmar que existe una relación directamente proporcional entre un buen director/directora de colegio y su personal docente. Se requiere de un liderazgo en la dirección (cualquiera tampoco puede ser director), cuya autoridad debiera ser incuestionable. Es ésta una tarea también impostergable para el Ministerio y sus organismos descentralizados, pues la inestabilidad de los directores atenta contra el buen rendimiento y el prestigio de los colegios.
"Los inteligentes débiles de carácter fracasan"
Viernes 20 de Enero de 2012 16:57
¿Por qué estudiantes inteligentes que logran muy altas calificaciones escolares no son luego los que tienen los mejores desempeños en la universidad y más aún en el mundo laboral y empresarial? Porque sus habilidades intelectuales no están integradas con fortalezas del carácter, como optimismo, perseverancia, inteligencia social y capacidad de recuperarse frente a los traspiés sin quedarse atados a sus fracasos. Son esos alumnos que pueden tolerar dejar de ir al cine para terminar sus trabajos, o mantenerse optimistas pese a los líos en el hogar o pedir a los profesores trabajos adicionales para recuperar sus malas notas.
Es decir, resulta más relevante que tener una alta inteligencia el ser capaz de trabajar duro, ser valiente y perseverante en la búsqueda de un objetivo. Es como el atleta que se esfuerza y entrena duramente, se foguea en competencias en las que a veces gana y otras pierde, supera sus frustraciones, sigue para adelante sin rendirse, para aproximarse al logro aspirado.
Ésa no es la experiencia que se llevan consigo gran cantidad de estudiantes inteligentes a los que "les viene fácil" el logro académico por sus ventajas intelectuales genéticas, pero que se esfuerzan poco por cultivar su excelencia. Esas personas, cuando enfrentan algo que realmente les resulta difícil, se achican, evaden y rinden, porque no están acostumbradas a experiencias duras que exijan poner en juego la fortaleza de su carácter.
Paul Tough, en "What if the Secret to Success Is Failure?" (NYT 14/9/2011), alude al tema reseñando trabajos de los sicólogos Christopher Peterson y Martin Seligman, autores del cuestionario de Fortalezas y Virtudes del Carácter (U. Oxford, 2004). Encontraron 24 fortalezas del carácter comunes a todas las culturas en todas las épocas, pero para efectos escolares las redujeron a 7 principales: pasión, valentía, autocontrol, inteligencia social, gratitud, optimismo (con proyección al futuro) y curiosidad (e interés por el mundo).
Si la escuela cultivara esas fortalezas de carácter a través de todas sus actividades y estrategias pedagógicas, estaría ayudando a los alumnos a construir los pilares que les ayuden a tener una buena vida, significativa, relevante y abierta a la felicidad.
¿Por qué estudiantes inteligentes que logran muy altas calificaciones escolares no son luego los que tienen los mejores desempeños en la universidad y más aún en el mundo laboral y empresarial? Porque sus habilidades intelectuales no están integradas con fortalezas del carácter, como optimismo, perseverancia, inteligencia social y capacidad de recuperarse frente a los traspiés sin quedarse atados a sus fracasos. Son esos alumnos que pueden tolerar dejar de ir al cine para terminar sus trabajos, o mantenerse optimistas pese a los líos en el hogar o pedir a los profesores trabajos adicionales para recuperar sus malas notas.
Ahora se mide el "valor agregado" de cada profesor
Martes 17 de Enero de 2012 18:15
Escrito por el consejero León Trahtemberg
Los habitantes de Estados Unidos están insertados en una cultura en la que “todo se mide” y “todo se costea”. Reto nada sencillo porque en las actividades humanas complejas -como la educación- individualizar factores y ponderarlos numéricamente para explicar un fenómeno humano (como la buena educación por ejemplo) es una tarea complicada con resultados siempre imprecisos y hasta contradictorios
Sin embargo, el esfuerzo de encontrar esos indicadores y hacer mediciones, aún tomadas con pinzas, algo nos dicen respecto a la actividad analizada.
Leer más: Ahora se mide el "valor agregado" de cada profesor
Página 1 de 47





 (5).jpg)