Consejeros escriben
Formando capital humano: Pensando en el futuro
Martes 01 de Junio de 2010 19:16
Tres de las preocupaciones mayores de las economías del mundo son:
a. Definir las actividades económicas con mayores ventajas comparativas para competir con éxito en los mercados mundiales.
b. Generar empleos de calidad, sustentados en trabajadores bien formados y calificados, capaces de adaptarse a una sociedad que transita de la era industrial a otra, donde la mente es el principal motor de competitividad.
c. Hacer realidad una participación ciudadana de alta calidad. Un pueblo educado es el principal pasaporte de vida en un país que logra una fuerte cohesión social, una democracia más estable, un sistema judicial más justo y en general una mejor calidad de vida.
La lección de Hugo Coya
Lunes 31 de Mayo de 2010 18:16
Se agotó en una quincena la primera edición del libro Estación Final, escrito por Hugo Coya (Ed. Aguilar, abril 2010), que ha concitado una inesperada pero importantísima atención. Reconstruyó la historia personal y familiar de 22 peruanos asesinados por los nazis en Auschwitz. Invirtió mucho tiempo, esfuerzo y dinero personal para visitar Polonia, Turquía, Israel y entrevistar a decenas de personas para conseguir información de contexto, datos familiares, fotografías y pistas diversas. Un loable trabajo, que parte de su motivación de peruano respetuoso de los derechos humanos, que repudia la parte de la historia peruana manchada por el nazismo y el antisemitismo.
Evaluación de la calidad educativa: situación y desafíos
Jueves 27 de Mayo de 2010 17:03
La evaluación de las políticas, actores del proceso educativo y organizaciones se ha convertido en una práctica común en aquellos países que quieren tener éxito en el propósito de tener una educación de calidad extendida para todos. No es posible competir en adecuadas condiciones, individual ni nacionalmente, si periódicamente no se hacen ejercicios de reflexión acerca del qué se hace, cómo se hace y en qué medida se satisfacen las expectativas y aspiraciones de los usuarios del producto o servicio educativo que se presta.
Leer más: Evaluación de la calidad educativa: situación y desafíos
El juicio PUCP-Arzobispado
Lunes 24 de Mayo de 2010 18:02
No ha sido fácil explicar a amigos y colegas mi silencio respecto de los problemas judiciales a que hace frente la Católica. Sesenta y dos años de docencia son una historia muy larga para sintetizar todo en unos argumentos de mayor o menor peso, sobre todo cuando, en el fondo del análisis, son años en que la universidad se ha ido transformando y el país ha sido testigo de días de triunfo y días de horror, que la han obligado a asumir una responsabilidad en la que tal vez no pensaron los alumnos de 1917.
Los últimos en enterarse
Viernes 21 de Mayo de 2010 17:59
Esto me permite acumular información para hacer algunos estudios empíricos sobre lo que está pasando en los colegios, tanto en aquellos que están muy sólidos, estables, creciendo en su convocatoria y prestigio, así como en aquellos que están en proceso de decadencia con pérdida de alumnos y fuertes críticas de los padres de familia.
Una de las cosas más llamativas en cuanto a los colegios que entran en decadencia, es que sus propietarios o directorios son los últimos en darse por enterados de los problemas que anteceden a la crisis terminal. Se parece al caso de los padres de familia cuyos hijos se drogan o son promiscuos sexualmente, cosa que toda la vecindad y las amistades conocen, menos los propios padres.
El día que se enteran, generalmente por el estallido de algún escándalo, descubren que ya es tarde y que su torpe ceguera fue su principal enemigo. No querer ver o no querer escuchar lo que muestran las evidencias objetivas y lo que otros saben convierte a sus directivos en enterradores de sus colegios.
Lamentablemente, algunos directorios o directores no tienen el interés o coraje para escuchar, y mucho menos para abrir los canales que les permitiría saber "qué dicen los usuarios". Allí están, por ejemplo, todos esos colegios tradicionales que un buen día descubrieron que muchos de sus alumnos habían fugado hacia los colegios preuniversitarios. Sólo entonces se preguntaron sorprendidos: ¿Cómo no nos dimos cuenta? Por ello es que recomiendo a los directivos de los colegios conversar rutinariamente con profesores, alumnos, trabajadores, padres de familia, usar encuestas, focus groups, entrevistas a profundidad, etc., de modo que tengan encendida la alerta sobre las expectativas, quejas y sugerencias de todos aquellos que conforman la comunidad educativa. En este proceso, el director debería ser un acompañante permanente y el primer interesado en recibir esta valiosa información para retroalimentar sus planes y decisiones de política institucional.
Mi opinión importa
Lunes 17 de Mayo de 2010 17:07
“Si tomas, no manejes”, “Tu opinión importa”. Lo leo y lo oigo mientras atravieso diariamente el zanjón. Y sonrío. Sonrío porque pienso en lo que puede importarle a la gente mi opinión sobre el caos de Afganistán, o la grave crisis griega, para no mencionar el desconcierto de los petroaudios. Y sonrío, sobre todo, porque imagino que el que bebe ni siquiera estará en condiciones de leer el aviso, y seguirá manejando. Y vuelvo al ejercicio libre de opinión a que me invita la radio. Este estímulo radial me parece una buena oportunidad para ejercitarnos en decir la verdad. Si de algo debemos curarnos rápidamente es del miedo a decir lo que pensamos. Creer que la verdad tiene un precio distinto del que nos enseñaron es signo de un país que hace de la mentira y el dolo instrumentos de canje y beneficio. Un país que le teme a la verdad no vale la pena de ser vivido, pues no puede mostrar su historia ni tiene porvenir que valga la pena arriesgar.
Cuando comparamos cuánto hemos progresado en ciencias y en tecnología durante el siglo anterior, tomamos conciencia de lo lejos que estamos de la Edad Media y lo cerca de la Revolución Francesa. El progreso aparentemente mecánico revela el extraordinario trabajo de la inteligencia y de la imaginación del hombre. Esfuerzo del músculo y de la mente. Esfuerzo en que lo recibido por tradición y por herencia ha servido, por cierto, de estímulo importante. Hemos progresado porque hemos tomado conciencia de cuánto se podía perfeccionar y de cuánto necesitaba transformarse. Y sobre todo hemos descubierto cuánto podíamos crear con solo poner a trabajar inteligencia e imaginación.
Esta ingenua reflexión suele preceder toda conversación con el alumno que inicia y con el que termina su primera etapa de estudios universitarios, finalizados los Estudios Generales. Me agrada plantear así las cosas, porque permite enfatizar el concepto de ‘carrera’. Bueno es saber que la universidad nos pone en el umbral, pero la carrera es continua, no termina nunca. Se ramifica y extiende en las maestrías, se enriquece con la investigación y la docencia y, llegado el doctorado, se consolida el trabajo en equipo, del que tanto aprendemos.
Iniciada esta conversación, planteadas así las cosas, se impone conversar sobre la originalidad y la tradición, siempre provechosa e inocente discusión académica. Temas a los que un filólogo se ve convocado desde siempre constituyen contacto imprescindible para establecer vínculo estrecho entre alumno y profesor. Así nos enteramos de que las ciencias humanas han progresado gracias a que se ha tenido la valentía de abrir todas las puertas del conocimiento a medida que fue avanzando el siglo XX. Siglo duro, fatigado por el escarmiento: dos guerras mundiales y varias guerras interiores, muchos descubrimientos y una amenazante aparición del Sida. Es verdad que fue también el siglo de los trasplantes y de la conquista del espacio, pero ha sido también el siglo de la escandalosa realidad de Ruanda y del terrorismo. Fue la clonación con la que el siglo mismo se despidió.
Me distrae (y convoca mi atención) un interesante comentario radial. Me entero, así, de que crecen las empresas y crecen también, sin razón, numerosas universidades. Mejor dicho, se está adjudicando categoría universitaria a cualquier centro de estudios cuya calidad se infiere, en buena cuenta, en razón de argumentos tristemente políticos. Y como sigo creyendo que mi razón importa, aprovecho para protestar por la creación irresponsable de más universidades y explicar qué debemos esperar de una institución universitaria. Necesitamos Escuelas Tecnológicas, y no los hay. Necesitamos Institutos de Investigación, y no podrá haberlos mientras se sigan creando universidades de papel maché, que sirven solamente para el discurso y los diplomas de oropel.
Y hay que preguntarse cuáles son las razones que llevan a nuestros políticos a proponer la creación de más universidades. ¿Qué sentido tiene crear instituciones de enseñanza superior, si la realidad de nuestro sistema educativo no alcanza todavía un rango que pudiéramos considerar respetable? Cuántas especialidades tecnológicas necesitamos cubrir, y no pensamos en crear una escuela capaz de encarar esa realidad. Esta es, por ahora, una opinión en marcha.
La Lectura: ¿Placer o Tortura?
Martes 11 de Mayo de 2010 16:02
La pregunta que debieran hacerse los educadores es ¿Cuánto podemos mejorar nuestro trabajo docente si revisamos y revertimos alguna de las prácticas usuales que desalientan el aprendizaje? Procuraré ilustrar el tema en esta columna
1) Imagínense que la alumna Susana viene del colegio a la casa diciendo “tuve un gran día. Me saqué 20 en matemáticas y le gané a Marcela. Imagínese ahora a otra alumna Juanita, que viene a cada diciendo “tuve un gran día. Por fin entendí cómo se dividen los decimales; además, participamos en un interesante debate sobre el Medio Oriente”.
¿Quién disfruta más de la experiencia escolar? ¿Para quién habrá sido más relevante el trabajo escolar?
Para Susana, el aprendizaje que tiene sentido es el que le permite obtener los puntajes máximos, competir con otros y ganar. Para Marcela, el aprendizaje que tiene sentido es el que enciende las motivaciones íntimas por saber.
Cuando en el Perú los colegios enfatizan las evaluaciones que se derivan de los controles de lectura y los exámenes así como las comparaciones entre los logros de los alumnos, lo que en esencia están haciendo es desalentar el placer por el aprendizaje. Lo convierten en un medio para obtener una recompensa. Sin recompensa, no habrá esfuerzo. Por tanto, los alumnos se resistirán cada vez más a hacer cosas que no conduzcan a una nota o recompensa. Así, difícilmente leerán un libro solamente por el placer de saber lo que dice el autor o conocer más sobre un tema.
Y después nos quejamos que a los peruanos no les gusta leer… ni tienen la motivación intrínseca por usar su capacidad plena para aprender…
2) Imagínense que un alumno lee la oración “era un joven muy voluble; a cada rato cambiaba de opinión”. Si el alumno desconoce la palabra “voluble” puede asumir su significado, deduciendo del contexto que se trata de alguien cuyas ideas varían con facilidad. Incorporará esa palabra a su bagaje cultural y la próxima vez que aparezca en algún texto podrá intuir su significado.
Sin embargo si debe leer la oración “era un joven díscolo, lacónico, errático” y le resultan nuevas las palabras díscolo, lacónico y errático, no podrá comprender el sentido de la oración. Esto significa que si en un texto hay un número limitado de palabras desconocidas, el alumno podrá deducir las que desconoce, pero si hay demasiadas palabras desconocidas, quedará desarmado para la lectura.
La clave para darle lecturas accesibles a los alumnos es proveerles de textos que tengan un número limitado de palabras desconocidas que no interrumpan su lectura y su posibilidad de entenderla.
Algo parecido ocurre con las instrucciones en matemáticas. Por ejemplo, si le pedimos a un alumno que identifique cuál de los números 10, 7, y 13 es “divisible por 5”, ó si le preguntamos cuál de los tres es el “número intermedio”, el alumno que no entiende la palabra “divisible” ó “intermedio” no sabrá qué hacer. Marcará una respuesta equivocada sin que eso signifique en absoluto que no sea competente para operar numéricamente. Simplemente, le falta el vocabulario para entender lo que le están pidiendo que haga. Así, el dominio del vocabulario escolar básico es una clave decisiva para el aprendizaje del lenguaje o la matemática, pero se le presta atención insuficiente.
3) Saber leer defiende al lector de la manipulación política. Publiqué en Correo del 02/04/2004 el siguiente comentario. "Los peruanos leen menos de un libro al año, por carecer de la habilidad o acceso a los libros. Eso significa que son incapaces de leer historia para conocer la perversión del autoritarismo, de leer sobre economía para entender los daños del populismo, leer sobre ciencias para entender el impacto que tiene la contaminación ambiental en la vida humana, leer sobre medicina para entender el sentido de la prevención de enfermedades, leer sobre psicología para entender el daño emocional de maltratar a un niño, leer literatura para estimular la imaginación y las sensibilidades humanas más profundas.
En estas circunstancias, que los peruanos no lean favorece a los más poderosos, a los comunicadores de ilusiones, a los corruptos, a los vendedores de productos inservibles o nocivos, y perjudica a los ciudadanos comunes que no alcanzan a entender sus derechos. En el mundo desarrollado, a más lectura más democracia y equidad. Si queremos eso para el Perú, deben asumirlo tanto la sociedad adulta como la escuela”.
De lo dichos e desprende que lograr el dominio de la lectura no solamente concierne a los profesores de los primeros grados. Concierne a todos los profesores, porque solamente en la medida que los alumnos lean y disfruten de las lecturas en todos sus quehaceres, habremos formado alumnos lectores capaces de potenciar sus capacidades de aprendizaje y progreso personal.
Página 3 de 21
.jpg)


.jpg)
.gif)