La reforma de la gestión
Jueves 10 de Diciembre de 2009 16:30
Reformar las instituciones y los sistemas a través de los cuales se gestiona la educación es una tarea compleja y de largo aliento, por la pesada herencia centralista que ha teñido desde siempre tanto estructuras como mentalidades. La hemos iniciado con la descentralización, pero necesitamos profundizarla y avanzar en cinco frentes de primera importancia:
1. Las escuelas, cuyas clásicas formas de organización y gestión, rígidas y verticales, cerradas a la vida cultural y productiva de la comunidad, heredadas sin duda de otros tiempos, no otorgan al docente el tiempo, el aliento ni la libertad necesaria para hacer de las aulas espacios motivadores y desafiantes de investigación, diálogo crítico, debate franco, colaboración solidaria y producción creativa en todos los ámbitos del conocimiento. Espacios donde aprender sea un placer y el eje de todas las decisiones. Necesitamos una nueva escuela en tres sentidos:
- Autónoma en sus decisiones, es decir, que pueda, por ejemplo, elegir a su personal y escoger los textos con los que trabajarán sus alumnos, dentro de los marcos que señala la ley, manejar su propio presupuesto y recibir donaciones, superando paternalismos y dependencias tan innecesarias como agobiantes con las instancias locales de gestión.
- Equipada con los servicios e instrumentos necesarios, es decir, con agua limpia y luz eléctrica, con textos escolares suficientes, de calidad y entregados oportunamente, así como con todos los materiales educativos a que los estudiantes de los diversos niveles tienen derecho, para poder acceder a los aprendizajes prescritos por el propio currículo.
- Reestructurada, es decir, con un formato institucional democrático para la toma de decisiones, desde el aula hasta la dirección; flexible, abierto y facilitador del tipo de procesos pedagógicos que requiere el logro de aprendizajes de calidad en todos los estudiantes; con capacidad de adaptación a los contextos, necesidades y diferencias entre ellos; y que toma decisiones y organiza procesos para obtener resultados, dejando de actuar de manera inercial y reactiva.
2. Los resultados educativos, pues tenemos un sistema educativo muy activista, mal acostumbrado a desplegar muchas acciones e iniciativas, con buena voluntad y gran despliegue de esfuerzo muchas veces, pero sin afanarse por asegurar ni verificar su impacto en la mejora de los aprendizajes. No podemos seguir lanzando botellas al mar, esperanzados en que algún día logren llegar a su destino. Necesitamos asegurar por lo menos dos cosas:
- Que los resultados de las evaluaciones del rendimiento escolar lleguen a las instituciones educativas de manera clara, amigable y oportuna, ofreciéndoles de manera sostenida apoyo, estímulos y orientación para sacarles el máximo provecho posible en beneficio tanto de la enseñanza como de la gestión escolar; pero que las evaluaciones se amplíen también a otras áreas igualmente importantes del currículo como la ciudadanía, las ciencias y el desarrollo personal.
- Que se invierta en sistemas de acompañamiento pedagógico a las escuelas, empezando por las áreas rurales y los más pobres, como un servicio especializado y permanente, a cargo de personal técnicamente seleccionado y preparado, que constituya la columna vertebral de una gestión al servicio de las instituciones educativas y de la mejora de los resultados de aprendizaje.
3. Las estructuras y sistemas de gestión, pues la razón de ser de las instancias de gestión educativa regional y local necesita dejar de ser la administración de procesos y recursos, para depositarse principalmente en la gestión de políticas y resultados. Este desplazamiento del eje de la gestión supone tres cosas: reestructuración, políticas nacionales concertadas y uso efectivo de la información.
- Reestructuración: Estas instancias nunca fueron pensadas para diseñar políticas y gestionarlas, sino sólo para operar y administrar las decisiones del nivel central. Hoy, sus componentes de planificación y de gestión pedagógica, que han sido los de menor jerarquía y recursos, necesitan ser los principales, integrar a la gestión institucional y subordinar las necesidades administrativas al logro de los objetivos y a la estrategia prevista, no al revés.
- Políticas nacionales concertadas: Las políticas nacionales deben dar un giro y empezar a formularse y a planificarse operativamente con las regiones y desde ellas, con los actores directamente involucrados; a gestionarse descentralizadamente, a evaluarse objetivamente en función a sus resultados; y a tener la flexibilidad necesaria para auto corregirse y para hacerlo a tiempo.
- Uso efectivo de la información: Nos urge aprender a producir información sobre los avances y dificultades que se presentan en el camino y a tomar decisiones de gestión en base a ella. Debemos institucionalizar el seguimiento constante a los procesos y sus resultados, para evitar que la gestión actúe de manera ciega, movida por la inercia o la costumbre y basándose en suposiciones o prejuicios. Pero necesitamos también aprender a utilizarla, pues la falta de hábito y de preparación puede impedirnos aprovecharla de la manera más óptima.
4. Las innovaciones. Si los peores resultados del sistema público se concentran en las escuelas rurales, especialmente bilingües, estamos convencidos que gran parte de la solución a los graves problemas de calidad de la educación rural está en la riqueza de muchas iniciativas no estatales, que están logrando resultados académicos muy superiores al promedio. Es función de la gestión dar mayor difusión a los proyectos exitosos, identificar los factores que son la clave de su éxito, asegurar su expansión a otros contextos y a mayor escala, haciendo las adaptaciones necesarias y encarando las barreras a su implementación exitosa. Al país le resulta más barato una educación de buena calidad para las zonas rurales que sostener el altísimo costo de ineficiencia académica que allí se produce. Necesitamos con urgencia una política de gestión de las innovaciones, que construya soluciones a diversos problemas de calidad educativa aprovechando la vasta cantidad de experiencias exitosas que se dan en el país, gran parte de ellas desconocidas, sea en el campo de lo público y lo privado o en ámbitos de colaboración mutua.
5. La normativa. La red enmarañada de normas que caracteriza al sector educación, a veces superpuestas unas a otras o contradictorias entre sí y entorpecedoras de los procesos de descentralización, que terminan asfixiando a las propias escuelas, tiene que empezar a desenredarse de una vez. Es el caso de





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