Gustavo Yamada Fukusaki

Pobreza: ¿fin de los tiempos?

Escrito por: Gustavo Yamada Kukusaki
La reducción de la pobreza en el 2008 fue mucho menor que la conseguida en el 2007. En efecto, el porcentaje de peruanos en situación de pobreza ha disminuido de 39.3% en el 2007 a 36.2% en el 2008 (tres puntos porcentuales de mejora, en comparación con el récord de cinco puntos de reducción obtenidos en el 2007). En esta desaceleración del progreso, ha sido determinante la mayor inflación experimentada el año pasado y sentida como un incremento en el costo de la canasta básica de consumo de 9.4% (cuando esta había aumentado sólo 1.6% en el año 2007), a pesar del récord de crecimiento económico global de 9.8% registrado en nuestro país el año pasado. No obstante, la elasticidad pobreza crecimiento per cápita implícita para el 2008 (alrededor de 1) está en línea con los resultados promedio a nivel mundial obtenidos por diversos trabajos del Banco Mundial.
De todos modos, la evolución favorable de la pobreza en el 2008 es una buena noticia, pues se constituye en la tercera disminución consecutiva de este indicador en años recientes. La otra buena noticia es que ha habido una mayor reducción de la pobreza en las zonas rurales (una caída de casi cinco puntos porcentuales, de 64.6% en el 2007 a un todavía altísimo 59.8% en el 2008), aunque, por dominios geográficos, las mayores palmas se las lleva la Selva urbana que experimentó una reducción de nueve puntos porcentuales en su indicador de pobreza, pasando de 40.3% en el 2007 a 31.3% en el 2008.
Por su parte, la disminución de la pobreza extrema ha sido mucho más pequeña en términos absolutos (un punto porcentual, bajando de 13.7% en el 2007 a 12.8% en el 2008), aunque en términos relativos el avance es similar al obtenido en la pobreza total. En este caso, nuevamente destaca el hecho que la mejora ha sido más pronunciada en las zonas rurales donde la pobreza extrema ha caído tres puntos porcentuales, de 32.9% en el 2007 a 29.7% en el 2008.

Es una lástima que la mayor crisis económica internacional de nuestros tiempos sea tan severa y que, por más políticas contracíclicas que se estén intentando (con eficacia limitada hasta el momento), finalmente crezcamos este año a lo más un punto por encima de incremento poblacional. Como consecuencia, probablemente este año no habrá una caída significativa de la pobreza o más bien se experimentará un ligero repunte, poniendo en riesgo la meta del actual gobierno de reducir la pobreza al 30% al final de su mandato. Baste recordar que, por ejemplo, con la crisis recesiva de finales de los noventa, la pobreza nacional se incrementó en ocho puntos porcentuales, borrando todos los progresos anteriores registrados en dicha década.

Un escenario posible es que continuemos con alrededor de 36% de pobreza de aquí hasta el 2011. Recuérdese que todos los pronósticos indican que la recuperación económica mundial será lenta y considérese que, históricamente, la reducción de la pobreza suele reaccionar con algunos años de retraso a un nuevo ciclo de expansión económica. Para evitar dicho escenario poco deseable, sería indispensable extender la cobertura y magnitud del programa de transferencias condicionadas “Juntos” y de otros programas de nutrición y salud, educación, capacitación y empleo, productividad de MYPEs y de desarrollo rural, adecuadamente focalizados y, más bien, reducir drásticamente los niveles de filtración en otros programas ineficaces y mal focalizados, tales como el Vaso de Leche y los comedores populares (utilizando un sistema de focalización de hogares integrado y un padrón único de beneficiarios de todos los programas sociales). En otras palabras, se trataría de aprovechar la actual situación de crisis para llevar a cabo una profunda reforma en los programas de alivio y reducción de la pobreza, que es una asignatura pendiente desde hace muchos años.
Revista Strategia (elaborada por CENTRUM de la PUCP)