Transporte público y promoción de la lectura
Miércoles 12 de Enero de 2011 15:32
Dos de los grandes problemas que aquejan a los peruanos son el excesivo tiempo desperdiciado en ineficientes sistemas de transporte público (más de dos horas diarias en promedio) y pobrísimos niveles de lectura (ocupamos el puesto 62, entre 65 países, en comprensión lectora en el mundo, solo superando a Panamá, Azerbaiyán, y Kirguistán).
¿Cómo podemos aliviar estas dos dimensiones tan evidentes de nuestro subdesarrollo económico, educativo y cultural? El Metropolitano y el tren eléctrico reducirán algunos de estos tiempos pero abarcan menos del 20% de las rutas que transitan por la capital. Por otro lado, es rutina ver en países desarrollados a los usuarios del transporte público leyendo en camino al trabajo, escuela o universidad, y de regreso a casa. ¿Por qué no sucede lo mismo aquí? Evidentemente, los bajos ingresos de la mayoría influyen en esta realidad, pero también resulta de la falta de hábitos de lectura que no fueron alentados desde la niñez y que ahora están ausentes de la vida cotidiana.
Proponemos que los micros, combis y buses de las grandes ciudades del Perú se conviertan en una especie de bibliotecas móviles que presten, durante la larga ruta que tienen que padecer nuestros ciudadanos, cuentos y novelas que se puedan ir leyendo en cada travesía. Los textos podrían ser provistos en un esfuerzo conjunto entre los ministerios de Educación, Cultura y Transportes y las municipalidades. Así, con pago de su pasaje, nuestros ciudadanos tendrían el derecho a ilustrarse cada día de sus vidas.
Se podrían lograr resultados importantes con sumas relativamente módicas. Se puede empezar con cien mil libros (seleccionando una decena de novelas cortas y cuentos inmortales de nuestros mejores autores como Arguedas, Alegría, Bryce, Ribeyro, Vallejo y Vargas Llosa) que, a un costo promedio de diez soles cada uno, representarían una inversión inicial de un millón de soles con un altísimo retorno social (se asignaría una obra por ruta que rotaría mensualmente entre rutas). Ojalá que nuestros gobernantes, actuales y futuros, evalúen esta idea en favor de la educación y cultura de todos los peruanos.


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