A propósito del maestro
Jueves 07 de Julio de 2011 09:43
Como todos los años la celebración del día del maestro representa algo muy especial para todos aquellos que de alguna manera estamos involucrados en el desarrollo de la educación. Sea la ocasión para hacer algunas reflexiones sobre el estado actual y los desafíos de la profesión docente.
La situación del profesorado ha cambiado significativamente. Puede decirse que hasta fines de los cincuenta el ejercicio de la profesión docente tenía un especial reconocimiento social. Económicamente los maestros se sentían bien remunerados y sus sueldos les permitían un cierto nivel de bienestar.
A medida que las oportunidades de matrícula se fueron masificando, producto de la aprobación de la Ley de Gratuidad de la Enseñanza y la mayor importancia que los padres fueron asignando a la educación de sus hijos, empezaron a surgir las dificultades. Varios gobiernos, poniendo como pretexto que los maestros son cientos de miles, se resistían a aumentarles sus remuneraciones, además que poco a poco el número de alumnos por profesor iba siendo mayor. Para contrarrestar la incapacidad de los gobiernos de hacer frente al problema salarial del magisterio se optó por un recorte de su jornada laboral. De trabajar mañana y tarde pasaron a un sistema basado en la hora pedagógica y el horario diario se redujo.
La progresiva postergación económica del magisterio llegó a su punto máximo a inicios de los años noventa, cuando el poder adquisitivo de las remuneraciones de los profesores estatales representaba solo entre el 10% y 15% de lo que era, en valores reales, en el año 1965. Este deterioro fue minando el interés de muchos buenos egresados de la secundaria de seguir la carrera docente y el de aquellos que habiendo ingresado a la carrera permanecía en ella.
Es importante recordar estos acontecimientos porque muchas veces se quiere atribuir a los maestros todas las deficiencias que presenta la educación peruana sin percatarse que políticas estatales equivocadas fueron las que nos llevaron a la situación en la que estamos. Además, al maestro se le exigen diversas responsabilidades: debe aplicar un currículum basado en enfoques modernos que incluya: trabajar y evaluar en base de competencias, trabajar con métodos activos y personalizados aunque muchas veces sea con 40 o más alumnos por clase, aplicar procedimientos cada vez más complejos de control de los aprendizajes que demandan más tiempo y análisis.
Aún estos hechos, debe reconocerse que la gran mayoría de maestros realiza una tarea encomiable, no obstante todas las limitaciones no solo económicas sino de otras condiciones de trabajo. Una muestra de ello se aprecia en los trabajos que miles de maestros presentan en concursos como Maestro que Deja Huella de Interbank, los concursos sobre uso de las nuevas tecnologías en educación que organizan la Fundación Telefónica y Backus, los concursos sobre lectura organizados por instituciones como el BVWA Continental, Santillana, y muchos otros. Esos trabajos son solo una pequeña muestra de otros que silenciosamente y sin ningún reconocimiento realizan otros miles de maestros a lo largo y ancho del país.
Ojala más empresas privadas y el Estado incrementen sus esfuerzos en favor de contar con mejores maestros. No debemos olvidar que la formación y experiencia docente es el principal factor de calidad de la enseñanza. Sin buenos maestros, cualquier reforma curricular de excelencia está condenada a ser intrascendente. Por el contrario, buenos maestros pueden sacarle provecho a una propuesta curricular mediocre. Lo que ellos requieren es que se deposite confianza en su trabajo, que la sociedad valore su esfuerzo y depender menos del apabullante centralismo de las decisiones pedagógicas por parte de la burocracia. Son condiciones que ayudarán a atraer buenos candidatos a la docencia y lograr el máximo nivel de rendimiento laboral de los maestros.
El desafío que tienen los maestros ahora es doble: superar las limitaciones que se arrastran del pasado y adaptar su trabajo a las características de un mundo con acelerado crecimiento del conocimiento e impregnado de nuevas tecnologías. Quizá el reto mayor de los profesores es enfrentar una situación en donde es la primera vez que los adultos tenemos mucho que aprender de los niños, cuyo talento para el manejo de las nuevas tecnologías es inmensamente mayor. El otro reto fundamental es no restringir su misión a la trasmisión de habilidades cognitivas. Las habilidades socio emocionales son claves para tener éxito en lo laboral, familiar y ciudadano. Ellas tienen que ver con la autorregulación, la toma de decisiones, la perseverancia, la solución de problemas, el trabajo en equipo, el juicio propio y la autodisciplina, por citar algunas de las más fundamentales.
En la nueva administración gubernamental que se viene no puede dejar de considerarse como una de las prioridades principales al maestro. Cierto es que la solución de sus problemas no son de corto plazo ni pasan exclusivamente por lo que se decida a través de las políticas públicas. Los maestros tienen también mucho que dar. Su compromiso con la mejora de la calidad y la demostración que están en condiciones de sacar adelante a sus estudiantes en condiciones académicas y de éxito sería la mejor demostración de que merecen tener un mejor trato en su desarrollo económico y profesional por parte del Estado. La gran mayoría de maestros no desea aumentos salariales fáciles ni compasivos; los quieren como el reconocimiento a la labor altamente profesional y efectiva que realizan.
Ver video: http://www.youtube.com/user/alcregion2010?feature=mhee#p/u/0/UCMRd-Bm6m0


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