Hugo Díaz

Teoría de la responsabilización en la buena dirección de centros educativos

Escrito por Hugo Díaz

Los recientes acontecimientos relacionados con contratos y nombramientos de profesores nos llevan a retomar la mirada en la gestión escolar; en especial al rol del director en los centros de enseñanza. De la evaluación institucional en los procesos de selección de profesores se esperaba mucho pues existe plena convicción respecto a que los centros de enseñanza deben tener más autonomía en la decisión de sus destinos, incluida la selección de sus profesores.

La experiencia no ha sido muy positiva en varios centros de enseñanza donde primaron favoritismos de diverso tipo en lugar de elegir al mejor profesional para desempeñar un determinado cargo vacante. Los cuestionamientos no van únicamente dirigidos a un grupo de directores, sino también a la comisión de evaluación conformada para el nombramiento y contrato de profesores y personal auxiliar. Una revisión de los roles y procedimientos de actuación de estas comisiones es urgente emprender.

Si bien es una experiencia que significa un revés en el intento que los centros de enseñanza tengan mayor autonomía de gestión, no debería dejarse de lado este objetivo. Hay profesores que viendo las varias irregularidades que se han presentado en los centros educativos reclaman que las decisiones sobre nombramientos y contratos se sitúen en las direcciones regionales de educación sin pensar que iguales o mayores irregularidades se presentarían en ese nivel de la administración.

La enseñanza pública debería contar con las mismas atribuciones y libertades que tienen los centros de enseñanza privada. De lo que hay que ser consciente es que, como en cualquier experiencia, en un proceso de esta naturaleza no todo son avances; también surgen dificultades de las cuales hay que extraer lecciones. Es lo mismo que pasa con un niño cuando empieza a dar sus primeros pasos: lo hace lenta y progresivamente, pero en el camino se caerá, se golpeará, pasará de la inseguridad a la seguridad... Pero al final, ese niño habrá adquirido la capacidad de movilizarse por sí mismo. Es lo que debe suceder con los centros de enseñanza.

Es cierto que para que los centros educativos alcancen mayores grados de autonomía necesitan la ayuda de la instancia superior de gestión. Requieren de una estrategia progresiva de transferencia de responsabilidades y de empoderamiento, de capacitación, de apoyo con instrumentos sencillos a la vez que muy eficientes y de un financiamiento básico para atender sus necesidades indispensables.

Tal como alguna vez lo expresó el Premio Nobel de Economía Thomas Schelling, no se trata solo de hacer lo que debe hacerse sino sobre todo de saber hacer lo que se debe hacerse. Generalmente las políticas asociadas al nombramiento y contratación de profesores minimizan esta segunda parte de la afirmación. Suponen que basta con la norma para que las disposiciones se cumplan. No se percatan que los directores y comisiones de evaluación necesitan mayor información, ser capacitados, ser apoyados permanentemente en sus dudas.

Lamentablemente estos requerimientos son escasamente atendidos por la administración intermedia. No obstante que la Resolución Ministerial 065-2010-ED fue complementada a los pocos días por un comunicado de la Unidad de Personal del Ministerio de Educación, aún persisten muchas dudas por parte de los maestros que aspiran un nombramiento; por ejemplo, ¿un profesor que ya está contratado puede postular al nombramiento? ¿necesitan los postulantes fedatear nuevamente la documentación que por tercera vez se les solicita presentar? ¿dónde lograrán los profesores el documento que acredita que tienen catorce o más como promedio y están aptos para postular: en la UGEL, en el centro educativo donde rindieron la segunda etapa?

En épocas como las actuales en que la administración viene siendo cuestionada en su eficiencia, necesitamos más que nunca directores fuertes, con liderazgo, responsables de los procesos y resultados que obtiene la organización. Necesitamos una administración que lo respalde, que los ayude a cumplir con eficiencia sus funciones. Este es uno de los mayores vacíos. La carrera pública magisterial ha empezado pero sin asegurar que los directores estén comprometidos con ella; que apuesten por su éxito. Por el contrario, hay varios directores opuestos a la carrera y ponen trabas a los profesores que se van incorporando a ella.

¿Qué pasaría si los directores de centros educativos son evaluados en su desempeño por las decisiones que adoptan en la selección y evaluación de sus profesores y si ese desempeño supeditase la permanencia o incentivos por buenos desempeños? Si bien no es posible asegurar que todas las conductas incorrectas desaparecerían, es posible que se reduzcan drásticamente con estas medidas y con sanciones cuando se descubran o se comprueben conductas incorrectas. Los directores tienen que comprender que uno de los objetivos de su misión es contar con el mejor personal con el que puedan trabajar, pues solo así tendrán altas probabilidades de éxito académico, lo que debería traducirse en méritos para él y su personal y no poner su cargo en riesgo de ser reemplazado.

Por tanto, se necesita que futuros concursos de nombramiento, contrato y evaluación de profesores vayan acompañados del seguimiento y evaluación de cómo actúan el director y las comisiones de evaluación en estos procesos: la justicia de sus decisiones y la objetividad de sus apreciaciones.

Demanda ello una revisión de los instrumentos de evaluación. Los niveles de discrecionalidad; es decir, de subjetividad en la apreciación de las comisiones de evaluación sobre los postulantes deberían reducirse al mínimo. De otro lado, eliminar todo requisito que pueda implicar dificultades o imposibilidad de conseguir evidencias de veracidad, como es el caso de los diplomas y certificados de capacitación solicitados. Finalmente, es urgente que el Ministerio de Educación y la administración regional cuenten con un sistema de información muy actualizado respecto de la ficha escalafonaria de cada profesor. Varios de los documentos que se solicitan a los profesores no requerirían ser exigidos, bastaría con que la administración verifique en la ficha escalafonaria su existencia.

Si no hay una reforma paralela de la gestión será difícil el desarrollo de líderes en los centros de enseñanza ¿Cómo tener líderes con procesos poco flexibles, más bien burocratizados? ¿Cómo tener líderes si los cargos de director no cuentan con los incentivos necesarios que interesen a los reales líderes a ejercerlo? ¿Cómo desarrollar liderazgo si las funciones de los organismos de participación no están suficientemente claras? Allí tenemos algunas preguntas en las cuales trabajar intensamente.