Idel Vexler Talledo

Mejoremos la educación rural

Escrito por el consejero Idel Vexler

Teniendo en cuenta que en  los ámbitos rurales solo el 7.6 % de los niños de segundo de primaria  alcanza un nivel de suficiencia en comprensión lectora, que el 61 % de niños y niñas (3 a 5 años) estudia Inicial, que el 60.9 % termina el sexto de primaria y que sólo el 69.8% se matricula y el 37.9 % termina la secundaria, resulta un acierto que la política educativa para el quinquenio 2011-2016 considere como una prioridad la educación rural. Una muestra de esta decisión  es que el Ministerio de Economía, por primera vez, asigne mil trescientos millones de soles en el presupuesto educativo para el 2011 para tal propósito.

 

A pesar de los esfuerzos realizados y avances obtenidos en los últimos años en catorce regiones y particularmente en los ámbitos urbanos,  no se puede desconocer que los déficits aún son generales.
Por eso, dando atención preferente a las escuelas rurales, hay que seguir fortaleciendo, en un contexto de cambio en la continuidad, las acciones de política para todo el sistema educativo.
Para el efecto, conviene desarrollar, cuanto antes, una intervención  progresiva en el tiempo y en el espacio. Es recomendable ejecutar los modelos pedagógicos validados de aprendizajes multigrado existentes  en primaria y de alternancia en secundaria en un marco de atención educativa a la diversidad; contratar y nombrar a profesores competentes   que hablen la lengua originaria y que estén  comprometidos realmente  con el desarrollo local; mejorar los locales escolares y dotar de materiales educativos pertinentes; y, por supuesto, ampliar y fortalecer el sistema de supervisión, monitoreo y acompañamiento pedagógico que ya se ha iniciado desde hace dos años.
Sin embargo, no es suficiente la reiteración de las intenciones sectoriales y multisectoriales, la  formulación  de metas educativas, el desarrollo de acuerdos, la definición de  estrategias  y la expedición de normas. Es indispensable –teniendo en cuenta la complejidad de la realidad educativa y la existencia de un aparato público burocrático– realizar, cuanto antes, una eficiente gestión pedagógica, institucional, administrativa y presupuestal, en un marco de pragmatismo y viabilidad.
Por lo señalado, el Ministerio de Educación, las DRE  y las UGEL de los Gobiernos Regionales, así  como los actores de la sociedad debemos participar, pasando del discurso a la acción, con optimismo y compromiso, para mejorar la educación rural.
Teniendo en cuenta que en  los ámbitos rurales solo el 7.6 % de los niños de segundo de primaria  alcanza un nivel de suficiencia en comprensión lectora, que el 61 % de niños y niñas (3 a 5 años) estudia Inicial, que el 60.9 % termina el sexto de primaria y que sólo el 69.8% se matricula y el 37.9 % termina la secundaria, resulta un acierto que la política educativa para el quinquenio 2011-2016 considere como una prioridad la educación rural. Una muestra de esta decisión  es que el Ministerio de Economía, por primera vez, asigne mil trescientos millones de soles en el presupuesto educativo para el 2011 para tal propósito.
A pesar de los esfuerzos realizados y avances obtenidos en los últimos años en catorce regiones y particularmente en los ámbitos urbanos,  no se puede desconocer que los déficits aún son generales.
Por eso, dando atención preferente a las escuelas rurales, hay que seguir fortaleciendo, en un contexto de cambio en la continuidad, las acciones de política para todo el sistema educativo.
Para el efecto, conviene desarrollar, cuanto antes, una intervención  progresiva en el tiempo y en el espacio. Es recomendable ejecutar los modelos pedagógicos validados de aprendizajes multigrado existentes  en primaria y de alternancia en secundaria en un marco de atención educativa a la diversidad; contratar y nombrar a profesores competentes   que hablen la lengua originaria y que estén  comprometidos realmente  con el desarrollo local; mejorar los locales escolares y dotar de materiales educativos pertinentes; y, por supuesto, ampliar y fortalecer el sistema de supervisión, monitoreo y acompañamiento pedagógico que ya se ha iniciado desde hace dos años.
Sin embargo, no es suficiente la reiteración de las intenciones sectoriales y multisectoriales, la  formulación  de metas educativas, el desarrollo de acuerdos, la definición de  estrategias  y la expedición de normas. Es indispensable –teniendo en cuenta la complejidad de la realidad educativa y la existencia de un aparato público burocrático– realizar, cuanto antes, una eficiente gestión pedagógica, institucional, administrativa y presupuestal, en un marco de pragmatismo y viabilidad.
Por lo señalado, el Ministerio de Educación, las DRE  y las UGEL de los Gobiernos Regionales, así  como los actores de la sociedad debemos participar, pasando del discurso a la acción, con optimismo y compromiso, para mejorar la educación rural.