Idel Vexler Talledo
Puntualidad y respeto
Viernes 11 de Noviembre de 2011 17:18
Escrito por Idel Vexler
Asistí a un espectáculo para apreciar el talento musical de una destacada cantante peruana reconocida en nuestro país y en el mundo. Fui a ver a la artista, que ante todo es persona. La sorpresa fue que cuando salió al escenario –con dos horas de tardanza– se dirigió al público y dijo: “Me demoré, pues. No me van a decir que los espectáculos internacionales donde se paga mucha plata comienzan puntualmente”.
Una asistente expresó en voz alta su malestar, lo que trajo consigo que inmediatamente la intérprete le conteste: “Que le devuelvan su plata”. Al ver que algunos sectores del público comenzaban a retirarse, exclamó: “Qué alboroto es ese. ¿Se están yendo? Bueno, para los que se van: afuera hay muchos colectivos”. Luego, al darse cuenta de sus errores, ofreció disculpas. Ya era tarde. El espectáculo ya no fue igual para ella ni para sus admiradores. Les comento esto para reflexionar juntos sobre puntualidad, respeto y educación.
En principio se debe tener claro que no solo el colegio y el hogar tienen la obligación de fomentar valores y actitudes positivas, sino también los actores sociales, entre otros, los políticos, culturales, empresariales, gremiales, policiales, religiosos y los de la comunicación porque, sin duda, con sus particulares desempeños educan o deseducan.
La puntualidad tiene que ver mucho más que con un punto en el tiempo y que con un momento en el espacio. Es un concepto que implica orden, organización, disciplina, así como valoración y respeto hacia sí mismo y hacia los demás. Tiene un carácter esencialmente ético que revela si la persona sabe ser, sabe estar y sabe convivir en un contexto de consistentes y afectivos vínculos interpersonales y comunitarios.
Por cierto, los artistas y deportistas –populares y calificados– deben tener presente que hay colectividades que los quieren y siguen por su calidad e historia. Por lo tanto, quieran o no, se convierten en referentes para amplios grupos de niños, jóvenes y adultos. De ahí su gran responsabilidad de desarrollar conductas que contribuyan a la construcción permanente de una sociedad educadora.
Finalmente, es oportuno destacar que hay sectores sociales, entre ellos muchos artistas y deportistas, que, junto con los maestros y padres de familia, se esfuerzan cada vez más para fortalecer los valores. Por ejemplo, la puntualidad y el respeto mutuo.
Asistí a un espectáculo para apreciar el talento musical de una destacada cantante peruana reconocida en nuestro país y en el mundo. Fui a ver a la artista, que ante todo es persona. La sorpresa fue que cuando salió al escenario –con dos horas de tardanza– se dirigió al público y dijo: “Me demoré, pues. No me van a decir que los espectáculos internacionales donde se paga mucha plata comienzan puntualmente”.
Una asistente expresó en voz alta su malestar, lo que trajo consigo que inmediatamente la intérprete le conteste: “Que le devuelvan su plata”. Al ver que algunos sectores del público comenzaban a retirarse, exclamó: “Qué alboroto es ese. ¿Se están yendo? Bueno, para los que se van: afuera hay muchos colectivos”. Luego, al darse cuenta de sus errores, ofreció disculpas. Ya era tarde. El espectáculo ya no fue igual para ella ni para sus admiradores. Les comento esto para reflexionar juntos sobre puntualidad, respeto y educación.
En principio se debe tener claro que no solo el colegio y el hogar tienen la obligación de fomentar valores y actitudes positivas, sino también los actores sociales, entre otros, los políticos, culturales, empresariales, gremiales, policiales, religiosos y los de la comunicación porque, sin duda, con sus particulares desempeños educan o deseducan.
La puntualidad tiene que ver mucho más que con un punto en el tiempo y que con un momento en el espacio. Es un concepto que implica orden, organización, disciplina, así como valoración y respeto hacia sí mismo y hacia los demás. Tiene un carácter esencialmente ético que revela si la persona sabe ser, sabe estar y sabe convivir en un contexto de consistentes y afectivos vínculos interpersonales y comunitarios.
Por cierto, los artistas y deportistas –populares y calificados– deben tener presente que hay colectividades que los quieren y siguen por su calidad e historia. Por lo tanto, quieran o no, se convierten en referentes para amplios grupos de niños, jóvenes y adultos. De ahí su gran responsabilidad de desarrollar conductas que contribuyan a la construcción permanente de una sociedad educadora.
Finalmente, es oportuno destacar que hay sectores sociales, entre ellos muchos artistas y deportistas, que, junto con los maestros y padres de familia, se esfuerzan cada vez más para fortalecer los valores. Por ejemplo, la puntualidad y el respeto mutuo.


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