Juan Borea Odría

Centrarnos en el problema para encontrar la solución – A propósito del accidente en Matucana

Escrito por el consejero Juan Borea

En noviembre de 2010 escribí un artículo sobre la muerte de dos escolares que se encontraban de viaje de promoción en el Cusco y cuyo vehículo en que viajaban chocó. El accidente en Matucana de hace unos días me lleva a actualizar la reflexión. Ambos accidentes son lamentables, y expreso mi solidaridad con las familias y las escuelas; sin embargo los comentarios periodísticos y de las autoridades han tomado un rumbo equivocado, que creo necesario discutir. Aquí hay dos temas diferentes por analizar: el primero  es conocer las medidas que tomaron las instituciones educativas para la seguridad de los estudiantes en el viaje, y el otro es lo referente al permiso de la UGEL.

 

En el caso del Cusco pareciera que el colegio tomó medidas: pidió autorización de los padres, designó profesores y padres de familia que acompañaron a los estudiantes, viajó en una empresa regular, y contrató para sus desplazamientos los servicios de una agencia de turismo. En el caso de Matucana -a tenor de lo publicado en los medios- pareciera que igualmente había permiso, presencia de profesores y padres, se contrató  movilidades que hacen  servicio en la zona, con choferes experimentados.

¿Qué más podría haber hecho el colegio? lo que sucedió fue un accidente de tránsito como los que suceden cada día en nuestro país, y a los que todos quienes viajamos estamos expuestos. Tenemos que tener claro que cada vez que salgamos de viaje con estudiantes, el riesgo de un accidente está latente y la autorización de la UGEL no servirá para evitarlo. Más aún en la carretera central, que ha colapsado en su capacidad. Todo el que por allí viaja arriesga su vida porque hay en ambos lados camiones que suben lentamente con caravanas de vehículos atrás desesperados por adelantar, y que hacen (y harán mientras continúe esa congestión), maniobras temerarias. Justamente en esa zona hubo hace poco otro accidente por la misma razón con dos muertos y nueve heridos graves.

¿Por qué no se cuestiona la incapacidad del Estado de asfaltar otras tres carreteras hacia el centro del país para descongestionar la carretera central? Pero la crítica de medios y autoridades hacen cargamontón contra la directora e inciden en que no tuvo permiso de la UGEL. Esto es desplazar el problema, y cuando el problema se desplaza no existe solución. Para centrarlo propongo algunas preguntas de sentido común suponiendo que hubieran tenido el permiso de la UGEL… ¿este permiso hubiera evitado el accidente? ¿Es la autorización de la UGEL un talismán que amplía carreteras, formaliza agencias, despierta conductores, establece la operatividad de las máquinas?

Hace cuatro años se promulgó la RM 0394-2008-ED que establece que las UGEL deben aprobar las excursiones o visitas de los estudiantes. Su promulgación estuvo ligada a otro accidente de escolares y a la presión de los medios de comunicación cuestionando la labor del Ministerio de Educación. En lugar de enfrentar con valor y claridad a los medios dejando establecidos los niveles de responsabilidad de cada instancia y deslindar una responsabilidad que no le compete, el Ministerio recurrió a la fácil y efectista medida de emitir una norma más.

Esta Resolución tiene tres partes: la primera establece medidas que deben tomarse en cuenta para viajar; la segunda exige la aprobación de la UGEL para que el viaje o excursión se lleve a cabo; la tercera encarga la UGEL la orientación y aprobación de las rutas turísticas que deben usar los escolares. Analizaremos cada una de ellas.

La que señala requisitos de seguridad para el viaje (permiso de los padres, relación de adultos acompañantes, constancias de operatividad de los vehículos de transportes, plan de excursión) es razonable y todo director debe tenerla en cuenta cuando programa una excursión. Asimismo debe ser tomada en cuenta por los padres antes de dar autorización a sus hijos a participar. Pero no tiene por qué esta parte razonable, llegar a la sinrazón del permiso de la UGEL.

El responsable de la vida en el colegio es el director; el discurso oficial del Ministerio habla de la importancia de dar autoridad a las instituciones si se quiere una verdadera descentralización educativa, pero sus normas centralistas niegan en la práctica este discurso oficial. Que los estudiantes salgan de viaje es algo que compete a la dirección  y a los padres de familia, que son los responsables de los hijos. Ir a la UGEL por la autorización quita tiempo y cuesta dinero, cosas que deberían ser orientadas en la labor educativa y no en trámites administrativos inútiles. Como se nota que las autoridades ministeriales no tienen que pasar la vía crucis de los trámites en las UGEL, y desconocen las horas de tiempo y las energías que se pierden en el papeleo. Es el director quien debe autorizar las salidas; y si una administración no confía en el criterio de un director para saber cuándo autoriza o no un viaje, que no lo nombren para el cargo; pero que no obliguen a una persona idónea a realizar un trámite inútil más que se añade a los muchos que tiene ya que hacer.

Y eso que estoy hablando de instituciones de ciudad. ¿Se imaginan al director de una IE rural que viaje un día entero a la UGEL para (si lo atienden) dejar su expediente, regresar en otro día de viaje a su pueblo, y volver nuevamente en otro día de viaje para ver si ya le resolvieron el expediente? ¿Y qué pasa si no lo resolvieron y le dicen que vuelva otro día (algo que ocurre con frecuencia)? Por otro lado… ¿de dónde en esos pueblos se consiguen las empresas de transporte o agencias de viajes que les hagan el contrato, les den la póliza, la constancia de operatividad del Ministerio de Transporte? Si esos colegios quieren viajar (como se les pide para los Juegos Nacionales Deportivos Escolares, los desfiles o concursos) simplemente agarrarán el primer camión, canoa o bus que encuentren; pues de otra manera NO VIAJAN.

Por otra parte, la UGEL no tiene capacidad de procesar estas solicitudes, y lo máximo que podría hacer es una revisión somera de papeles.  Tomemos el ejemplo de la UGEL 03 de Lima, que tenía el  año 2009 la cantidad de 2,103 instituciones educativas. Supongamos en un cálculo conservador que en promedio cada una de esas instituciones programase tres salidas anuales; ¿podría la UGEL estudiar y contestar a tiempo las 6,309 solicitudes de excursión? La respuesta salta a la vista: NO PODRÍA. Aun contando con que la directiva del Año Escolar suavizó la Resolución Ministerial en cuestión disponiendo que sólo se pide permiso cuando se sale más de un día; si se mantuviese la disposición original tal como figura en la RM, el promedio de excursiones y visitas sería de por lo mínimo diez por escuela, con un total de 21,030 solicitudes. Revisarlas sería IMPOSIBLE. Las UGEL tienen otras actividades más importantes que hacer, y ya en ellas demoran por falta de personal, de equipamiento, por la complejidad de los procesos, por el exceso de normas. Encargarles esta tarea es irracional.

En cuanto a la autorización de rutas por parte de la UGEL, el dispositivo señala textualmente: “Las Unidades de Gestión Educativa Local darán a conocer a las instituciones educativas de su jurisdicción un catálogo de rutas turísticas de todo el Perú con un calendario de visitas (…) Establecerán el número máximo de excursiones mensuales por cada ruta turística, teniendo en cuenta la demanda de solicitudes de aprobación formuladas por las instituciones educativas”.

 

Esta norma provocaría risa sino fuera trágico que el Ministerio desconozca lo que una UGEL está en capacidad de hacer. ¿De dónde va a sacar una UGEL el catálogo de rutas turísticas, y su calendario de visitas? ¿Cómo van a conocer las demandas de aprobación de solicitudes de las demás UGEL del país (más de 200) para decir a los colegios de su jurisdicción el número máximo de visitas en una ruta? ¿Con qué conocimiento niegan a alguien el ir a un lugar?

La pedagogía moderna pide que el estudiante salga de las cuatro paredes del colegio y conozca otros lugares, personas, culturas, ecosistemas. La directiva del año 2011 con buen criterio señala como criterio pedagógico “Ampliar las acciones educativas a espacios fuera del aula y de la IE para generar experiencias significativas de aprendizaje propiciando la libertad de pensamiento, movimiento, resolución de problemas y optimización de los recursos respondiendo a las necesidades educativas”.

Para ello debe realizar permanentemente visitas y excursiones, cuya realización sería IMPOSIBLE si requirieran el permiso de las UGEL. Por eso los directores programamos actividades fuera del aula asumiendo  el riesgo de lo que pueda pasar: porque queremos a los alumnos y sabemos que no pueden quedarse al interior del aula.

Algunas recomendaciones a nuestras autoridades para finalizar esta reflexión:

  1. En el caso concreto de los estudiantes fallecidos, investiguen si el colegio cumplió o no  con las medidas de seguridad, que es lo importante; no podemos aceptar que se abran procesos penales o se amenace con cierre de colegio por una falta administrativa, que es no tomar en cuenta una disposición que además, como hemos demostrado, no tiene sentido.
  2. No condenen a los directores sin antes habernos escuchado; es lo mínimo que merecemos quienes llevamos el peso de la educación real. ¿Conversaron con la directora del plantel, el Viceministro de Gestión Institucional y el Director Regional de Educación antes de declarar con los periodistas? ¿Cómo quieren que los directores nos aboquemos al riesgo que es educar si no sentimos que las autoridades nos respaldan, o por lo menos no se suman al cargamontón mediático? Lo que se va a lograr así es una escuela inerte, apática, donde nadie sale ni se mueve porque tiene miedo a la norma y la sanción. ¿Esa es la escuela que busca el Ministerio de Educación?
  3. Piensen bien antes de dar una norma; tenemos en el Perú el defecto de creer que las cosas se solucionan con normas. No emitan una norma por presiones mediáticas. Faciliten el trabajo educativo de los directores y docentes, no nos carguen con exigencias burocráticas sin sentido, déjennos tiempo para EDUCAR. Consúltennos antes de dar normas; podemos aportar en su elaboración el sentido común del que está todo el día con los alumnos, lo que no tienen los funcionarios del Ministerio más allá de su buena voluntad.
  4. Deroguen cuanto antes la RM 0394-2008-ED, y saquen en su reemplazo una norma que establezca los requisitos de seguridad que deban ser tomados en cuenta por los directores, responsabilizando por su cumplimiento a ellos y a los padres que deben autorizar el viaje previo conocimiento de las medidas de seguridad adoptadas.
  5. Si con esa nueva norma ocurre un nuevo accidente, expliquen con coraje a los medios de comunicación que los responsables del viaje son director y padres, y que ellos responderán si el accidente fue fortuito o si tuvo como causa la falta de previsión. Que la labor de ustedes es la elaboración de políticas y normas, y la gestión directa la hacen los directores, las Unidades de Gestión Educativa Local y las Direcciones Regionales, y que en esa última instancia acaba la responsabilidad administrativa.