León Trahtemberg Siederer

(Irrelevantes) pruebas estandarizadas y de ingreso

León Trahtemberg Siederer

Martes 03 de Mayo de 2016 10:15

Les propongo un reto a los ministros y viceministros de los últimos 20 años, a los directivos de los colegios profesionales y a los decanos de las facultades de universidades como San Marcos, Agraria, UNI, Cayetano Heredia, etc. : anótense para rendir los exámenes de ingreso que toma la universidad de la que se graduaron a los actuales postulantes para ver qué puntaje obtienen.  Háganlo también con las pruebas PISA, SAT, ACT, etc.
Mi sospecha es que sacarían puntajes bastante bajos, porque las preguntas en su formulación, contenido, demanda cognitiva, etc. apela a formatos entrenables y conocimientos efímeros más que a habilidades personales y sociales acumuladas y capacidades de investigar,  encarar y  resolver problemas en la vida real. Eso evidenciaría que esas pruebas arbitrarias no tienen ningún valor predictor y más que alimentar el negocio de las academias, pres y comisiones de admisión y evaluación, no sirven de mucho. (En Estados Unidos el negocio de preparación y administración de pruebas estandarizadas  y servicios afines alcanza los 7 billones de dólares)
Ojalá que quienes nos gobiernen en el quinquenio 2016-2021 entiendan que la obsesión por estándares y pruebas estandarizadas con las que tanto disfrutan los economistas que quieren medirlo TODO INCLUYENDO la conducta humana, distorsiona la buena educación y convierte a los colegios en fábricas para rendir pruebas, poner notas y rankear alumnos (alimentando su  desinterés por el aprendizaje), en lugar de ser centros para el cultivo de las potencialidades de cada estudiante y el disfrute de la vida escolar.
Les propongo un reto a los ministros y viceministros de los últimos 20 años, a los directivos de los colegios profesionales y a los decanos de las facultades de universidades como San Marcos, Agraria, UNI, Cayetano Heredia, etc. : anótense para rendir los exámenes de ingreso que toma la universidad de la que se graduaron a los actuales postulantes para ver qué puntaje obtienen.  Háganlo también con las pruebas PISA, SAT, ACT, etc.

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Pedagogía para nuestros tiempos

León Trahtemberg Siederer

Miércoles 02 de Marzo de 2016 09:46

 

En términos sencillos, ¿por qué no funciona bien nuestra educación? No es por falta de presupuesto, ladrillos, carpetas, libros, computadoras que prometen los candidatos. Es por el “túnel del tiempo”.
Todos los profesores actualmente en ejercicio nacieron y se educaron en la escuela y universidad sin la omnipresencia de internet, celulares, redes sociales, y la invasión multimedia. En cambio todos los alumnos a su cargo nacieron con esos componentes en las neuronas.
El desencuentro entre profesores y alumnos no se resuelve pidiendo a los alumnos que viajen por el “túnel del tiempo” hacia la época de la formación de sus docentes para poder comunicarse con los referentes que ellos usaron (memorización, repetición, horarios escolares rígidos, áreas curriculares siglo XIX, pruebas estandarizadas estereotipadoras, tareas absurdas, ausencia de investigaciones y cultivo de los intereses de los alumnos, etc.)
Lo contrario es lo que tiene sentido. Que los profesionales de la educación viajen a la era de los alumnos digitales para poder comunicarse con ellos y encontrar allí las oportunidades para el aprendizaje. Allí está el meollo de la revolución de la pedagogía que ningún candidato está abordando y que no se resuelve prometiendo simplemente subir a 6% del PBI la inversión anual en educación.
Así como los problemas médicos no se resuelven con chips electrónicos, ni los problemas psicológicos con leyes, ni los problemas económicos con diseños publicitarios, los problemas educativos no se resuelven con libros o ladrillos, sino con una pedagogía relevante para nuestros tiempos.
En términos sencillos, ¿por qué no funciona bien nuestra educación? No es por falta de presupuesto, ladrillos, carpetas, libros, computadoras que prometen los candidatos. Es por el “túnel del tiempo”.

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​Un año de vacaciones preuniversitarias

León Trahtemberg Siederer

Jueves 11 de Febrero de 2016 15:06

Acabo de leer un suplemento de orientación vocacional y me dejó la sensación de que si hubiera una correlación entre lo que ofrece cada universidad y la realidad, Perú tendría los profesionales mejor formados y más creativos del mundo, a cargo de súper catedráticos universitarios. Seríamos los campeones mundiales en producir patentes, en desarrollo empresarial y científico, en comunicaciones. Me pregunto si acaso no debería haber una especie de defensor del postulante para alertarlos de tanta falsa ilusión. Los pobres alumnos de 4to y especialmente 5to grado de secundaria, que nunca tomaron decisiones de nada importante a la largo de su educación básica, en plena revolución hormonal adolescente deben tomar decisiones vocacionales presionados por sus padres, profesores, padres y el apabullante marketing universitario.
Esa elección al final tiene muy poco de auténtica y la gran cantidad de ingresantes que desaprueban los primeros ciclos y se cambian de carrera por doquier evidencian la enorme distancia de la elección con las verdaderas motivaciones de c/u. ¿No sería mejor darles un año de vacaciones escolares preuniversitarias, dejarles madurar, ganar experiencia de vida, clarificar sus intereses y pasiones, antes de escoger la carrera en la cual desarrollar su educación profesional? Darles la oportunidad de viajar, conocer mundo, trabajar, cultivar sus hobbies, descubrir lo que los apasiona, y solo entonces, más libres y fogueados, con una edad similar a la de los ingresantes universitarios norteamericanos o europeos, escoger el camino a seguir. Pensémoslo.
Acabo de leer un suplemento de orientación vocacional y me dejó la sensación de que si hubiera una correlación entre lo que ofrece cada universidad y la realidad, Perú tendría los profesionales mejor formados y más creativos del mundo, a cargo de súper catedráticos universitarios. Seríamos los campeones mundiales en producir patentes, en desarrollo empresarial y científico, en comunicaciones. Me pregunto si acaso no debería haber una especie de defensor del postulante para alertarlos de tanta falsa ilusión. Los pobres alumnos de 4to y especialmente 5to grado de secundaria, que nunca tomaron decisiones de nada importante a la largo de su educación básica, en plena revolución hormonal adolescente deben tomar decisiones vocacionales presionados por sus padres, profesores, padres y el apabullante marketing universitario.

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Imposible: igualdad de oportunidades

León Trahtemberg Siederer

Jueves 21 de Enero de 2016 14:43

Supongamos que 10 niños que nunca jugaron basquetbol inician su actividad por igual con un entrenador. Al rato, unos niños corren más, driblean mejor, encestan con más precisión que otros. Tuvieron igualdad de oportunidades, pero se produjeron diferencias. ¿Hay que presionar al más débil, que entrene más horas? ¿Permitir que se agrande la brecha? Hagan lo que hagan, se generarán diferencias (pueden cambiar “basquetbol” por “matemáticas” u otra área). ¿Qué dice la pedagogía siglo XX, la de los estándares y expectativas de logro iguales para todos? Si haces lo mismo con todos y les exiges lo mismo, eres justo y les has dado igualdad de oportunidades (así genere brechas y golpee la autoestima del “fracasado”). En suma, esa igualdad lo que hace es legitimar la desigualdad, y jerarquizar a los alumnos generando enormes tensiones entre ellos.
¿Qué dice la pedagogía del siglo XXI, la que valora y respeta la diversidad? Plantéale retos diversos a todos, en función de las inteligencias múltiples, facilitando que cada uno se cultive más en aquello en lo que tiene mayores fortalezas, sin aspirar a que todos se desempeñen igual en todo, porque en cualquier área siempre habrá diferencias en los logros. Si cada alumno va a descubrir qué le gusta, en qué es competente, qué despierta su pasión, eso impulsará su autonomía, creatividad, disciplina, buena convivencia y deseos de aprender.
La igualdad de oportunidades del siglo XXI radica en respetar el derecho de cada alumno a tener éxito allí donde están sus fortalezas y su pasión. Esa es la locomotora que arrastrará a todo lo demás.
Supongamos que 10 niños que nunca jugaron basquetbol inician su actividad por igual con un entrenador. Al rato, unos niños corren más, driblean mejor, encestan con más precisión que otros. Tuvieron igualdad de oportunidades, pero se produjeron diferencias. ¿Hay que presionar al más débil, que entrene más horas? ¿Permitir que se agrande la brecha? Hagan lo que hagan, se generarán diferencias (pueden cambiar “basquetbol” por “matemáticas” u otra área). ¿Qué dice la pedagogía siglo XX, la de los estándares y expectativas de logro iguales para todos? Si haces lo mismo con todos y les exiges lo mismo, eres justo y les has dado igualdad de oportunidades (así genere brechas y golpee la autoestima del “fracasado”). En suma, esa igualdad lo que hace es legitimar la desigualdad, y jerarquizar a los alumnos generando enormes tensiones entre ellos.

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Antes decía que...

León Trahtemberg Siederer

Martes 29 de Diciembre de 2015 12:57

 

¿Soy inconsistente cuando publico una postura opuesta a alguna que sostuve anteriormente?.  Si es resultado de nuevas evidencias empíricas o hallazgos de la psicopedagogía y neurociencia, no. Se trata de aceptar que cada época tiene su contexto cultural, político, económico, tecnológico, científico, sociológico del que emergen las propuestas que en contextos distintos  pierden fuerza o sentido.  Por ejemplo, la sociedad peruana trata hoy mayoritariamente de modo opuesto a la década pasada las uniones civiles entre homosexuales, el maltrato animal, la conveniencia de las  AFP, la legalización del consumo de mariguana, la sanción penal contra menores criminales, etc.
En educación, hoy sostengo posiciones distintas respecto a la concentración de esfuerzos docentes en la enseñanza de las matemáticas y las comunicaciones inspirados por los resultados de las pruebas y rankings de ECE, TERCE, PISA. Cambié de opinión al observar cómo se convierte a los colegios en academias de preparación para esos exámenes (en países asiáticos igual que en Perú), y cómo terminan focalizando la enseñanza en esas áreas,- destruyendo cualquier concepto de educación integral-, y cómo eso impide desarrollar los procesos pedagógicos adecuados a la medida de lo que requiere cada alumno.  Y así, lo hago en muchos otros temas como la evaluación  escolar, las áreas curriculares, formación ciudadana, el valor de la educación pública, los rankings,  etc.
Siento que revisar y reformular planteamientos a la luz de nuevas evidencias empíricas, hallazgos científicos, contextos sociales y culturales es una fortaleza y es una clave para la innovación. Ansío verlo en todos los diseñadores de propuestas educativas y particularmente en los maestros. (En mi caso, esa revisión dio origen a mis dos últimos libros: "Los errores de los cuales aprendí" y "Desaprender y Reaprender" -ambos con fundación SM-)
¿Soy inconsistente cuando publico una postura opuesta a alguna que sostuve anteriormente?.  Si es resultado de nuevas evidencias empíricas o hallazgos de la psicopedagogía y neurociencia, no. Se trata de aceptar que cada época tiene su contexto cultural, político, económico, tecnológico, científico, sociológico del que emergen las propuestas que en contextos distintos  pierden fuerza o sentido.  Por ejemplo, la sociedad peruana trata hoy mayoritariamente de modo opuesto a la década pasada las uniones civiles entre homosexuales, el maltrato animal, la conveniencia de las  AFP, la legalización del consumo de mariguana, la sanción penal contra menores criminales, etc.

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Agradece al empacador de tu paracaídas (Reflexión sobre la gratitud y humildad)

León Trahtemberg Siederer

Miércoles 25 de Noviembre de 2015 15:08

 

La vida de un paracaidista depende de quién y con qué cuidado empaquetó el paracaídas, que suele ser una persona anónima a quién el paracaidista no conoce para a quien en buena cuenta le debe la vida o la posibilidad de desempeñar su profesión. Es una dependencia literalmente de vida o muerte.  De cierta manera, ese empacador prepara a otros para cubrir sus riesgos en sus actividades futuras.
Por asociación de ideas me surge la pregunta ¿quiénes en nuestras vidas han hecho hacen de empacadores de nuestros paracaídas para que podamos desempeñarnos como lo hacemos hoy en día?
Por otro lado, para que nuestros hijos o alumnos puedan realizar en el futuro grandes  tareas nuestra misión es la de empacarles de la mejor manera su paracaídas para que luego caigan bien parados donde quiera que quede su destino. Cuando ellos lleguen a ese punto, es probable que no tengan consciencia de lo que hicieron quienes empacaron su paracaídas, pero nosotros sabremos que tuvimos parte en ello.
Nos queda como tarea agradecer a quienes empacaron nuestros paracaídas por haberlo hecho bien, y legarle a nuestros hijos y alumnos la conciencia de que siempre habrá alguien que habrá empacado sus paracaídas a quien deberán un agradecimiento.
En estos tiempos en los que el agradecimiento a quienes fueron nuestros mentores es escaso (y es muy simbólico en esta indiferencia el hecho que se coloquen medallas póstumas a quienes merecieron gozar de algún reconocimiento en vida), vale la pena introducir en nuestra sociedad el valor de la gratitud como muestra de humildad, que hará de todos mejores personas.
La vida de un paracaidista depende de quién y con qué cuidado empaquetó el paracaídas, que suele ser una persona anónima a quién el paracaidista no conoce para a quien en buena cuenta le debe la vida o la posibilidad de desempeñar su profesión. Es una dependencia literalmente de vida o muerte.  De cierta manera, ese empacador prepara a otros para cubrir sus riesgos en sus actividades futuras.

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​Hagan mejores preguntas

León Trahtemberg Siederer

Miércoles 04 de Noviembre de 2015 15:30

 

En marzo de 2013 la Unión de Estudiantes de Providence tomó una prueba de matemáticas a 50 exitosos ejecutivos, académicos y profesionales en Rhode Island, similar a la del New England Common Assessment Program (NECAP). Al igual que el NECAP, 50% era preguntas de selección múltiple para marcar una opción, 40% para respuestas cortas y 10% para respuestas de sentido crítico. Esa prueba se usa para evaluar el dominio de matemáticas de los egresados del colegio y supone una evidencia de que el alumno está en buenas condiciones para la vida posgraduada. Con puntaje “debajo del nivel satisfactorio” no podrían graduarse del colegio.
El resultado fue que cuatro de esos 50 adultos obtuvieron “logros distinguidos”; siete, “satisfactorio”; nueve, “parcialmente satisfactorio”; y 30 (60%) obtuvieron por “debajo del nivel satisfactorio” (providencestudentunion.org).
Este resultado demuestra que estos adultos, exitosos y habilidosos ejecutivos, académicos y profesionales, no eran suficientemente buenos en las habilidades matemáticas que se exige en las pruebas de admisión para ingresar a una universidad.
¿No es hora de considerar para el currículo escolar y la admisión universitaria las habilidades que los adultos necesitan para desempeñarse bien el mundo real? Es hora de preguntarse si hacer un presupuesto, calcular un costo o entender los datos de una encuesta es más relevante que resolver ecuaciones cuadráticas.
En general, deberíamos hacer mejores preguntas sobre qué necesita aprender y llevarse consigo un egresado de secundaria para encarar los retos de la vida posescolar.
En marzo de 2013 la Unión de Estudiantes de Providence tomó una prueba de matemáticas a 50 exitosos ejecutivos, académicos y profesionales en Rhode Island, similar a la del New England Common Assessment Program (NECAP). Al igual que el NECAP, 50% era preguntas de selección múltiple para marcar una opción, 40% para respuestas cortas y 10% para respuestas de sentido crítico. Esa prueba se usa para evaluar el dominio de matemáticas de los egresados del colegio y supone una evidencia de que el alumno está en buenas condiciones para la vida posgraduada. Con puntaje “debajo del nivel satisfactorio” no podrían graduarse del colegio.

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