León Trahtemberg Siederer

LEÓN TRAHTEMBERG SIEDERER. Comunicador social y educador, ex director del colegio León Pinelo. Es fundado y ex presidente del Consejo Consultivo y Profesor de la “Escuela de Directores y Gestión  Educativa” del  Instituto  Peruano de Administración de Empresas (IPAE). Miembro fundador y asociado de Foro Educativo y fue miembro del CNE en el periodo 2002-2008.

Mis expectativas respecto al nuevo equipo ministerial por León Trahtemberg

Martes 24 de Enero de 2017 17:35

Cuando observamos a los egresados de las escuelas, qué es lo que nos interesa o preocupa más: que evidencian que saben factorizar, diferenciar un huaco mochica de uno chimú, que repitan la fórmula del ácido sulfúrico, que comprendan una lectura que les resulta ajena y aburrida, que comparen una tradición de Ricardo Palma con una obra de César Vallejo, que sepan cómo identificar cuál es el río más extenso del Perú y el lago de mayor altura o, en cambio, que se sientan fuertes, seguros y confiados, que sepan confrontar a quién los tienta a traficar con drogas para ganar plata fácil, que tengan ojos vigilantes para preocuparse por su seguridad y la de su entorno, que sepan excluirse de una pandilla violenta, que ejerzan una sexualidad responsable y oportuna, que entiendan cómo descifrar los trucos del mercadeo que atrapa consumidores ingenuos, que sepan decirle no a los vicios y persuadir a sus amigos a no caer en ellos, que sean voluntarios en los bomberos o en la protección a los desvalidos u otra acción social en la que expresen su disciplina y capacidad de trabajo en equipo, orientación hacia el Iogro, perseverancia, tolerancia a la frustración, amor al prójimo y a la naturaleza; que exploren sus talentos y eventualmente que encuentren su pasión...

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Impacto de los gestos corporales en el aprendizaje por León Trahtemberg

Martes 17 de Enero de 2017 12:13

 

Cuando la gente habla y hacen gestos, estos suelen revelar información más allá de lo hablado. Si eso se aprovecha en las relaciones profesores alumnos, pueden ampliarse el abanico de comunicación y trasmisión de conceptos con lo que pueden obtenerse muchas ganancias en el aprendizaje.  Las investigadoras Miriam Novack y Susan Goldin publicaron sus hallazgos en Learning from Gesture: How Our Hands Change Our Minds (Educational Psychology Review • September 2015)
Encontraron que la evidencia  actualmente disponible, aunque varía con la edad de los alumnos,  muestra que el gesto puede desempeñar un papel formativo en el aprendizaje.  Sugieren cómo podrían aprovecharlo los docentes. Primero, pedir a los alumnos que expliquen respuestas a los problemas alentándolos explícitamente a utilizar sus manos. Si prestan atención solamente a lo que dicen hablando, se pierde el conocimiento que los estudiantes expresan únicamente con sus manos que suele estar a la vanguardia de su conocimiento.
Segundo, los gestos de los profesores pueden guiar la atención de los niños y ayudar a su imaginación cuando están tratando de entender los conceptos, especialmente cuando son ideas abstractas o  desafiantes, como imaginar una molécula o un agujero negro.
Tercero, los gestos pueden ser utilizados por los niños en lugar de objetos físicos ausentes, porque las manos viajan con el alumno. Los gestos son portátiles, flexibles y ayudan a mejorar los contextos de aprendizaje.
Aprovechemos  eso talentos tan característicos de los mimos y payasos para comunicarnos sin  apelar solo a la palabra hablada.
Cuando la gente habla y hacen gestos, estos suelen revelar información más allá de lo hablado. Si eso se aprovecha en las relaciones profesores alumnos, pueden ampliarse el abanico de comunicación y trasmisión de conceptos con lo que pueden obtenerse muchas ganancias en el aprendizaje.  Las investigadoras Miriam Novack y Susan Goldin publicaron sus hallazgos en Learning from Gesture: How Our Hands Change Our Minds (Educational Psychology Review • September 2015)

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Ley de saturación escolar temprana por León Trahtemberg

Viernes 23 de Diciembre de 2016 00:00

Sugiero al Ejecutivo observar la ley que promueve el inicio prematuro de la escolaridad primaria a los niños menores de 6 años y pedir al Congreso que revise la tonelada de evidencias científicas sobre el perjuicio que su aplicación causaría a la gran mayoría de niños del Perú.
Antropólogos, psicólogos, neurocientíficos y educadores sostienen la enorme  importancia del juego espontáneo (no-formal) en el desarrollo de los niños pequeños y el valor de un largo período de aprendizaje lúdico antes del inicio de la escolarización formal.
La antropología y psicología sostienen que el juego es una forma de adaptación que permite a los niños convertirse en aprendices poderosos y solucionadores de problemas.
Para la neurociencia el juego conduce al crecimiento sináptico, particularmente en la corteza frontal (funciones intelectuales).
Para la pedagogía el juego ayuda al desarrollo temprano de las habilidades simbólicas de representación de los niños (alfabetización). El juego físico, constructivo y social ayuda a los niños a desarrollar sus habilidades de "autorregulación" intelectual y emocional
Por no jugar a temprana edad durante la segunda mitad del siglo 20 aumentan los indicadores de estrés y problemas de salud mental. El aprendizaje formal prematuro salta etapas y mecaniza a los niños (memorizan sin razonar) afectando comprensión lectora y matemática. Eso es lo que ocurre cuando se introduce tempranamente la lecto escritura en educación inicial, y es lo equivalente a lo que le ocurriría a los niños menores de 6 años si es que se les exige tempranamente entrar al primer grado de primaria.
Sugiero al Ejecutivo observar la ley que promueve el inicio prematuro de la escolaridad primaria a los niños menores de 6 años y pedir al Congreso que revise la tonelada de evidencias científicas sobre el perjuicio que su aplicación causaría a la gran mayoría de niños del Perú.

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Te deseo que seas el tercero por León Trahtemberg

Viernes 16 de Diciembre de 2016 00:00

Una anécdota que recuerdo de mi la particular inteligencia de mi padre ya fallecido que me marcó mucho fue aquella en la que  un día hacia fin de año me acerqué a él a comentarle que estaba disputando el primer lugar de mi clase, esperando quizá a que me alentara para esforzarme por  ser el primero, pero me dijo “te deseo que seas el tercero”.
Sorprendido le pregunté ¿por qué el tercero? Me dijo: el primero siempre está estresado por cualquier tarea, trabajo o actividad calificada que puede poner en peligro su rol. Inclusive muchos  compañeros suelen “meter candela” y celebrar cada vez que alguien le gana en alguna prueba. El segundo, aun igualmente preparado que el primero,  además del estrés de la competencia siempre siente que perdió. El tercero, está tan preparado como los dos primeros pero no se hace problemas con el puesto, no vive el estrés del punto más o menos, y la pasa mucho mejor que los dos primeros.  No sé si fue casualidad o no, pero dos de mis hijos salieron terceros del colegio. (El otro fue primero).
Recientemente le conté esta anécdota a una madre de familia con una hija híper estresada por el primer puesto escolar y además le pregunté, más allá de la foto del momento, ¿qué importancia tiene ser primero en el colegio? Con el paso del tiempo ¿alguien recuerda cual fue el puesto en el colegio de los colegas o personajes exitosos?. Dile de mi parte que se conforme con ser tercera y que viva feliz. Así lo hizo y la joven se quedó pensando en la anécdota.
Acaba de informarme la madre que su hija hizo caso, bajo el estrés, terminó el año tercera y está feliz.
Una anécdota que recuerdo de mi la particular inteligencia de mi padre ya fallecido que me marcó mucho fue aquella en la que  un día hacia fin de año me acerqué a él a comentarle que estaba disputando el primer lugar de mi clase, esperando quizá a que me alentara para esforzarme por  ser el primero, pero me dijo “te deseo que seas el tercero”.

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Desmitificar PISA y su trascendencia

Miércoles 14 de Diciembre de 2016 12:23

Para muchos, PISA se ha convertido en el gran referente de la buena educación mundial. Pero quizá esa presunción y sus limitaciones no están suficientemente comprendidas. Veamos algunas aristas que conviene tomar en cuenta:
1. Con pocas excepciones, en el ránking de PISA los países se mantienen –puestos más puestos menos– desde el 2000 hasta la fecha sea en el tercio superior, tercio medio o tercio inferior. Eso quiere decir que el diseño de la prueba y el desempeño de los alumnos mantiene una cierta continuidad que se explica por factores múltiples de sus contextos nacionales particulares (políticos, económicos, sociales, tecnológicos, equidad, ruralidad, homogeneidad poblacional, tradición cultural, formación alineada con el tipo de preguntas que se hacen en PISA, etc). Estos no se modifican de una década a otra y por ello cada medición trianual dará similares resultados. Por ejemplo, toda América Latina desde que se inició PISA está en el tercio inferior y los asiáticos emergentes en el tercio superior.
2. La presunción de que los puntajes que se obtienen en PISA tienen una correlación directa con la competitividad de los países no está demostrada. Hay gran cantidad de datos que refutan esta idea. Por ejemplo, Suiza es primero en competitividad y ocupa la posición 18 en PISA. Estados Unidos es tercero y 25 en PISA; Suecia es sexto y 28 en PISA; Dinamarca 12 y 21 en PISA, Noruega 11 y 24 en PISA, Qatar 18 y 56 en PISA. A la inversa, Vietnam es puesto 60 en competitividad pero ocupa la octava posición en PISA.
Además, quienes dan las pruebas PISA a los 15 años recién serán integrantes plenos de la fuerza laboral dentro de 10 o 15 años. Por lo que es pronto para asumir cuál será su contribución a la competitividad del país. Suponer que dentro de 10 o 15 años en sociedades robotizadas, atravesadas por la biotecnología y la inteligencia artificial, la solvencia de hoy en matemáticas, ciencias o lectura serán los factores claves en la competitividad de las personas es pura ciencia ficción de los partidarios de las STEM.
3. Las pruebas PISA rozan muy tangencialmente los talentos básicos de quienes serán profesionales en diseño, informática, psicología, publicidad, artes, música, deportes, terapias, enfermería, carreras técnicas, las actividades que suponen emprendedurismo, y mucho menos las habilidades personales, sociales y las consideraciones éticas y de salud mental de quienes serán los actores centrales en el desarrollo de las sociedades de los próximos 10-15 años.
4. En el festival de comentarios elogiosos sobre PISA se ensalzan los altos desempeños en matemáticas, ciencias y lectura, áreas en las que tuvieron altos puntajes gran cantidad de egresados universitarios en Estados Unidos, América Latina y Europa que están actualmente subempleados o desempleados o incluso algunos presos por conductas delictivas. ¿No deberíamos preocuparnos por prevenir aquellos factores educativos que contribuyen a este tipo de resultados no deseados?
5. Las pruebas PISA tienen un diseño muy particular, con preguntas de selección múltiple que los alumnos deben saber contestar, en un mundo en el que los alumnos deben aprender a preguntar, interactuar, trabajar en equipo e interpelar más que a responder lo que el evaluador quiere que respondan entre respuestas preconcebidas. Asimismo, conforman un monopolio que encajona las mentes (porque no hay otras pruebas con similar peso que evalúen otras áreas decisivas para la vida personal, laboral y ciudadana de las personas).
En suma, prestarle tanta atención a estos resultados sin contrapeso alguno que los equilibre termina opacando todas las otras cosas que PISA no mide, convirtiendo a los directores de PISA en los superministros de Educación a los que todos aluden como los grandes referentes de la educación mundial. Con ello se opaca cualquier intento de focalizarse en el abanico de competencias y habilidades que abarcan de manera más integral y con pesos equivalentes a todos los componentes de lo que podríamos denominar una buena educación.
Para muchos, PISA se ha convertido en el gran referente de la buena educación mundial. Pero quizá esa presunción y sus limitaciones no están suficientemente comprendidas. Veamos algunas aristas que conviene tomar en cuenta:

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