León Trahtemberg Siederer

Imposible: igualdad de oportunidades

León Trahtemberg Siederer

Jueves 21 de Enero de 2016 14:43

Supongamos que 10 niños que nunca jugaron basquetbol inician su actividad por igual con un entrenador. Al rato, unos niños corren más, driblean mejor, encestan con más precisión que otros. Tuvieron igualdad de oportunidades, pero se produjeron diferencias. ¿Hay que presionar al más débil, que entrene más horas? ¿Permitir que se agrande la brecha? Hagan lo que hagan, se generarán diferencias (pueden cambiar “basquetbol” por “matemáticas” u otra área). ¿Qué dice la pedagogía siglo XX, la de los estándares y expectativas de logro iguales para todos? Si haces lo mismo con todos y les exiges lo mismo, eres justo y les has dado igualdad de oportunidades (así genere brechas y golpee la autoestima del “fracasado”). En suma, esa igualdad lo que hace es legitimar la desigualdad, y jerarquizar a los alumnos generando enormes tensiones entre ellos.
¿Qué dice la pedagogía del siglo XXI, la que valora y respeta la diversidad? Plantéale retos diversos a todos, en función de las inteligencias múltiples, facilitando que cada uno se cultive más en aquello en lo que tiene mayores fortalezas, sin aspirar a que todos se desempeñen igual en todo, porque en cualquier área siempre habrá diferencias en los logros. Si cada alumno va a descubrir qué le gusta, en qué es competente, qué despierta su pasión, eso impulsará su autonomía, creatividad, disciplina, buena convivencia y deseos de aprender.
La igualdad de oportunidades del siglo XXI radica en respetar el derecho de cada alumno a tener éxito allí donde están sus fortalezas y su pasión. Esa es la locomotora que arrastrará a todo lo demás.
Supongamos que 10 niños que nunca jugaron basquetbol inician su actividad por igual con un entrenador. Al rato, unos niños corren más, driblean mejor, encestan con más precisión que otros. Tuvieron igualdad de oportunidades, pero se produjeron diferencias. ¿Hay que presionar al más débil, que entrene más horas? ¿Permitir que se agrande la brecha? Hagan lo que hagan, se generarán diferencias (pueden cambiar “basquetbol” por “matemáticas” u otra área). ¿Qué dice la pedagogía siglo XX, la de los estándares y expectativas de logro iguales para todos? Si haces lo mismo con todos y les exiges lo mismo, eres justo y les has dado igualdad de oportunidades (así genere brechas y golpee la autoestima del “fracasado”). En suma, esa igualdad lo que hace es legitimar la desigualdad, y jerarquizar a los alumnos generando enormes tensiones entre ellos.

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Antes decía que...

León Trahtemberg Siederer

Martes 29 de Diciembre de 2015 12:57

 

¿Soy inconsistente cuando publico una postura opuesta a alguna que sostuve anteriormente?.  Si es resultado de nuevas evidencias empíricas o hallazgos de la psicopedagogía y neurociencia, no. Se trata de aceptar que cada época tiene su contexto cultural, político, económico, tecnológico, científico, sociológico del que emergen las propuestas que en contextos distintos  pierden fuerza o sentido.  Por ejemplo, la sociedad peruana trata hoy mayoritariamente de modo opuesto a la década pasada las uniones civiles entre homosexuales, el maltrato animal, la conveniencia de las  AFP, la legalización del consumo de mariguana, la sanción penal contra menores criminales, etc.
En educación, hoy sostengo posiciones distintas respecto a la concentración de esfuerzos docentes en la enseñanza de las matemáticas y las comunicaciones inspirados por los resultados de las pruebas y rankings de ECE, TERCE, PISA. Cambié de opinión al observar cómo se convierte a los colegios en academias de preparación para esos exámenes (en países asiáticos igual que en Perú), y cómo terminan focalizando la enseñanza en esas áreas,- destruyendo cualquier concepto de educación integral-, y cómo eso impide desarrollar los procesos pedagógicos adecuados a la medida de lo que requiere cada alumno.  Y así, lo hago en muchos otros temas como la evaluación  escolar, las áreas curriculares, formación ciudadana, el valor de la educación pública, los rankings,  etc.
Siento que revisar y reformular planteamientos a la luz de nuevas evidencias empíricas, hallazgos científicos, contextos sociales y culturales es una fortaleza y es una clave para la innovación. Ansío verlo en todos los diseñadores de propuestas educativas y particularmente en los maestros. (En mi caso, esa revisión dio origen a mis dos últimos libros: "Los errores de los cuales aprendí" y "Desaprender y Reaprender" -ambos con fundación SM-)
¿Soy inconsistente cuando publico una postura opuesta a alguna que sostuve anteriormente?.  Si es resultado de nuevas evidencias empíricas o hallazgos de la psicopedagogía y neurociencia, no. Se trata de aceptar que cada época tiene su contexto cultural, político, económico, tecnológico, científico, sociológico del que emergen las propuestas que en contextos distintos  pierden fuerza o sentido.  Por ejemplo, la sociedad peruana trata hoy mayoritariamente de modo opuesto a la década pasada las uniones civiles entre homosexuales, el maltrato animal, la conveniencia de las  AFP, la legalización del consumo de mariguana, la sanción penal contra menores criminales, etc.

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Agradece al empacador de tu paracaídas (Reflexión sobre la gratitud y humildad)

León Trahtemberg Siederer

Miércoles 25 de Noviembre de 2015 15:08

 

La vida de un paracaidista depende de quién y con qué cuidado empaquetó el paracaídas, que suele ser una persona anónima a quién el paracaidista no conoce para a quien en buena cuenta le debe la vida o la posibilidad de desempeñar su profesión. Es una dependencia literalmente de vida o muerte.  De cierta manera, ese empacador prepara a otros para cubrir sus riesgos en sus actividades futuras.
Por asociación de ideas me surge la pregunta ¿quiénes en nuestras vidas han hecho hacen de empacadores de nuestros paracaídas para que podamos desempeñarnos como lo hacemos hoy en día?
Por otro lado, para que nuestros hijos o alumnos puedan realizar en el futuro grandes  tareas nuestra misión es la de empacarles de la mejor manera su paracaídas para que luego caigan bien parados donde quiera que quede su destino. Cuando ellos lleguen a ese punto, es probable que no tengan consciencia de lo que hicieron quienes empacaron su paracaídas, pero nosotros sabremos que tuvimos parte en ello.
Nos queda como tarea agradecer a quienes empacaron nuestros paracaídas por haberlo hecho bien, y legarle a nuestros hijos y alumnos la conciencia de que siempre habrá alguien que habrá empacado sus paracaídas a quien deberán un agradecimiento.
En estos tiempos en los que el agradecimiento a quienes fueron nuestros mentores es escaso (y es muy simbólico en esta indiferencia el hecho que se coloquen medallas póstumas a quienes merecieron gozar de algún reconocimiento en vida), vale la pena introducir en nuestra sociedad el valor de la gratitud como muestra de humildad, que hará de todos mejores personas.
La vida de un paracaidista depende de quién y con qué cuidado empaquetó el paracaídas, que suele ser una persona anónima a quién el paracaidista no conoce para a quien en buena cuenta le debe la vida o la posibilidad de desempeñar su profesión. Es una dependencia literalmente de vida o muerte.  De cierta manera, ese empacador prepara a otros para cubrir sus riesgos en sus actividades futuras.

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​Hagan mejores preguntas

León Trahtemberg Siederer

Miércoles 04 de Noviembre de 2015 15:30

 

En marzo de 2013 la Unión de Estudiantes de Providence tomó una prueba de matemáticas a 50 exitosos ejecutivos, académicos y profesionales en Rhode Island, similar a la del New England Common Assessment Program (NECAP). Al igual que el NECAP, 50% era preguntas de selección múltiple para marcar una opción, 40% para respuestas cortas y 10% para respuestas de sentido crítico. Esa prueba se usa para evaluar el dominio de matemáticas de los egresados del colegio y supone una evidencia de que el alumno está en buenas condiciones para la vida posgraduada. Con puntaje “debajo del nivel satisfactorio” no podrían graduarse del colegio.
El resultado fue que cuatro de esos 50 adultos obtuvieron “logros distinguidos”; siete, “satisfactorio”; nueve, “parcialmente satisfactorio”; y 30 (60%) obtuvieron por “debajo del nivel satisfactorio” (providencestudentunion.org).
Este resultado demuestra que estos adultos, exitosos y habilidosos ejecutivos, académicos y profesionales, no eran suficientemente buenos en las habilidades matemáticas que se exige en las pruebas de admisión para ingresar a una universidad.
¿No es hora de considerar para el currículo escolar y la admisión universitaria las habilidades que los adultos necesitan para desempeñarse bien el mundo real? Es hora de preguntarse si hacer un presupuesto, calcular un costo o entender los datos de una encuesta es más relevante que resolver ecuaciones cuadráticas.
En general, deberíamos hacer mejores preguntas sobre qué necesita aprender y llevarse consigo un egresado de secundaria para encarar los retos de la vida posescolar.
En marzo de 2013 la Unión de Estudiantes de Providence tomó una prueba de matemáticas a 50 exitosos ejecutivos, académicos y profesionales en Rhode Island, similar a la del New England Common Assessment Program (NECAP). Al igual que el NECAP, 50% era preguntas de selección múltiple para marcar una opción, 40% para respuestas cortas y 10% para respuestas de sentido crítico. Esa prueba se usa para evaluar el dominio de matemáticas de los egresados del colegio y supone una evidencia de que el alumno está en buenas condiciones para la vida posgraduada. Con puntaje “debajo del nivel satisfactorio” no podrían graduarse del colegio.

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No te ilusiones con ser catedrático universitario

León Trahtemberg Siederer

Martes 06 de Octubre de 2015 16:36

Años atrás, ser catedrático o investigador universitario significaba una opción de empleo estable y avance profesional que permitió dar tribuna a lo que hoy son destacados académicos e investigadores, tanto en EE.UU. como Europa y América Latina, incluyendo el Perú. En los últimos tiempos el panorama en esos continentes y países se ha ido invirtiendo para convertirse en una ruta hacia la inestabilidad profesional, precariedad laboral e ingresos al nivel de la  pobreza. (The closing of American Academia, Al Jazeera America, August 20, 2015, Sara Kendzior).
La autora, que es antropóloga y catedrática contratada, relata que para asistir al congreso de la Asociación Nacional de Antropología que pueda significar un avance profesional para futuras entrevistas de evaluación para un nombramiento (que se celebra siempre en ciudades importantes y caras) tiene que pagar todos los costos de pasaje, inscripción y estadía, vivir en residencia de estudiantes y pagar 1,200, que consumen la mitad de su sueldo. Para hacer el curso de doctorado para avanzar en su carrera académica tiene que pagar 2,100 dólares por curso. Eso la convierte en parte del 67% de catedráticos no nombrados que deben renovar contrato cada seis meses, sin beneficios laborales ni de salud. Muchos de estos contratados reciben bonos alimenticios del estado para alimentar a sus hijos. Hay universidades de investigación que ofrecen a sus estudiantes de doctorado puestos de  "Superior Teaching Assistant" con un sueldo de US $ 1,000 por semestre para darles la "oportunidad" de diseñar e impartir un curso para los estudiantes de pregrado que pagan alrededor de US $ 50.000 de pensión semestral.
Además de la enseñanza, a estos académicos no les pagan por hacer y publicar sus investigaciones.  Los que se quedan con los ingresos que esto genera son los editores de las publicaciones que cobran tarifas altas por descargar esos artículos que así quedan bloqueados del público que no conoce a los nuevos investigadores.  A veces los autores tienen que pagar US$ 3000 dólares a los editores para que les publiquen su investigación.
Esto avisora el fin de la opción de prosperidad para  catedráticos e investigadores y una reconfiguración de las agendas de investigación  que para ser de dominio público tendrán que ser complacientes con los poderes fácticos.
Años atrás, ser catedrático o investigador universitario significaba una opción de empleo estable y avance profesional que permitió dar tribuna a lo que hoy son destacados académicos e investigadores, tanto en EE.UU. como Europa y América Latina, incluyendo el Perú. En los últimos tiempos el panorama en esos continentes y países se ha ido invirtiendo para convertirse en una ruta hacia la inestabilidad profesional, precariedad laboral e ingresos al nivel de la  pobreza. (The closing of American Academia, Al Jazeera America, August 20, 2015, Sara Kendzior).

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​Exclusión revestida de inclusión

León Trahtemberg Siederer

Lunes 14 de Septiembre de 2015 11:22

 

La inclusión de niños y niñas con necesidades educativas especiales (NEE) es una positiva expresión del respeto al derecho de los niños de ser educados e incluidos teniendo en consideración las diferencias. No obstante, eso requiere definir parámetros para que la estrategia sea funcional y beneficie a todos. En esto el Minedu ha fallado.
Las normas actuales prohiben a los colegios evaluar a los postulantes, pero propone que haya hasta dos niños con NEE por aula. ¿Cómo saber quién tiene NEE si es que no está permitida la evaluación de ingreso? La única opción es la información proporcionada por los padres. Pero ¿qué pasa si los padres por negación, ignorancia del problema o premeditado engaño los presentan como alumnos regulares? Aparecerán aulas con 3 o más niños con NEE. ¿Qué se hace con ellos si el límite es dos por aula? ¿Anular las vacantes ocupadas indebidamente? ¿Dejarlos en el colegio, aunque infringiendo la norma de la viabilidad pedagógica del aula que afectará por 14 años a todos los integrantes de esa aula? Tomemos en cuenta que si un aula está muy cargada con niños con NEE, ellos no podrán ser atendidos debidamente, aunque reciban mucha atención de los docentes, quienes verán limitada su capacidad de atender a los otros niños del aula que tienen el derecho de aprender en condiciones adecuadas.
Esta forma de inclusión irracional deriva en la exclusión de esos niños con NEE admitidos como regulares, quienes terminan siendo desatendidos, excluidos o desaprobados. Muchos son retirados luego del colegio por no lograr los objetivos demandados.
Urge reformular esta norma.
La inclusión de niños y niñas con necesidades educativas especiales (NEE) es una positiva expresión del respeto al derecho de los niños de ser educados e incluidos teniendo en consideración las diferencias. No obstante, eso requiere definir parámetros para que la estrategia sea funcional y beneficie a todos. En esto el Minedu ha fallado.

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Limitaciones del tiempo-fuera (time out)

León Trahtemberg Siederer

Jueves 27 de Agosto de 2015 21:50

 

Muchos libros sobre crianza positiva postulan la efectividad de la disciplina sin castigos (incluyendo el conocido time-out); sin embargo, en  la 123 convención de la Asociación Psicológica Americana algunos investigadores pidieron reconsiderar y no descartar el uso del castigo “tiempo fuera” de reforzamiento positivo, conocido como “time out”.
Ese castigo busca la modificación del comportamiento del niño separándolo del ambiente en el que tiene una conducta inaceptable procurando extinguir esa conducta censurable. Es útil como alternativa al castigo físico y regaños. (“Children Need Positive Parenting and Timeout”, Aug. 6, 2015, Canada). En el evento, varios psicólogos sostuvieron que el castigo del time out sí es pertinente particularmente para niños desafiantes o golpeadores que no responden a la disciplina positiva.
El investigador Larzelere entrevistó a 102 madres que describieron cinco estrategias de disciplina aplicadas a sus niños por golpear, gemir, desafiar, negociar o no escuchar. Encontró que el compromiso era la mejor táctica para lograr mejoras en la conducta, seguido de razonar con el niño. Castigos como el tiempo fuera o quitarle algo al niño eran más efectivos que el razonamiento cuando el niño se mostraba desafiante o golpeador. Sin embargo, era menos efectivo en los otros casos de mala conducta.
Los efectos en el largo plazo eran diferentes. Entrevistadas dos meses después esas madres, encontraron que entre las que proponían compromisos con demasiada frecuencia ante golpes o actitudes desafiantes, sus hijos empeoraban su conducta. Razonar con ellos era más efectivo que “tiempo fuera” solo en el corto plazo. Un moderado uso del “time out” y otros castigos (abarcando un 16% del tiempo) llevaron a una mejora de la conducta, pero solo en los niños desafiantes.
En otra presentación Ennio Cipani sostuvo que la razón por la que el time out no funciona en los casos que no es efectivo es por su uso inadecuado. Observaron los errores de padres al aplicar este castigo. Por ejemplo, no se debe aplicar repentinamente el time out sin que previamente los padres les hayan anticipado a sus hijos qué conductas traen esa consecuencia (por ejemplo, golpear o gritarle a otros niños) y luego deben mantenerse consistentes en este patrón. Si se hace, se reducen los problemas de conducta. También es beneficioso dar una segunda oportunidad para cumplir las consignas si son precedidas de advertencias (sin negociación adicional). Esto tiene un efecto benéfico en el largo plazo.
Muchos libros sobre crianza positiva postulan la efectividad de la disciplina sin castigos (incluyendo el conocido time-out); sin embargo, en  la 123 convención de la Asociación Psicológica Americana algunos investigadores pidieron reconsiderar y no descartar el uso del castigo “tiempo fuera” de reforzamiento positivo, conocido como “time out”.

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