León Trahtemberg Siederer

Eres el mejor, (pero solo) tienes 18

León Trahtemberg Siederer

Miércoles 29 de Octubre de 2014 16:11

 

El uso de las notas para evaluar el desempeño de un alumno es muy discutible tanto por lo que significa medir sus logros en función de un estándar arbitrario como en cuanto a la introducción  del factor de comparación y competencia entre alumnos que quedan jerarquizados según su orden de mérito. Se diferencia entre los mejores y peores, ganadores y perdedores, aprobados y desaprobados. Además, se asume algo irreal: que todos los alumnos son iguales y aprenden igual por lo que con una misma fórmula de evaluación y escala de notas se puede identificar con equidad los méritos de c/u.
Pero asumamos por un momento que jerarquizar y poner notas por el desempeño sí tiene algún sentido. Eso supondría que el mejor alumno en cada curso debería tener nota 20. Sin embargo, eso ocurre rara vez, les ponen 18 o 19, porque a los alumnos se les evalúa como en la gimnasia olímpica, penalizando cada falla con reducción de décimas a partir del puntaje perfecto 10.
El mensaje a los alumnos de que se espera de ellos la perfección y que cualquier falla está penalizada ¿los alienta a intervenir libremente en clase, arriesgar planteamientos innovadores, confrontar opiniones del profesor, ser crítico, creativo, sabiendo que si “se equivoca” será sancionado con la pérdida de puntos?. ¿Algún inventor ha logrado descubrir algo sin haberse equivocado nunca y sin aprender de sus errores?. Errar debe ser parte sustantiva del aprendizaje. No debería penalizarse.
El uso de las notas para evaluar el desempeño de un alumno es muy discutible tanto por lo que significa medir sus logros en función de un estándar arbitrario como en cuanto a la introducción  del factor de comparación y competencia entre alumnos que quedan jerarquizados según su orden de mérito. Se diferencia entre los mejores y peores, ganadores y perdedores, aprobados y desaprobados. Además, se asume algo irreal: que todos los alumnos son iguales y aprenden igual por lo que con una misma fórmula de evaluación y escala de notas se puede identificar con equidad los méritos de c/u.

Lea más

 

No acortar la infancia (ni su capacidad de asombro)

León Trahtemberg Siederer

Lunes 20 de Octubre de 2014 00:18

 

Catherine L'Ecuyer (Educar en el Asombro) considera que el exceso de exposición de los niños a contenidos de multimedia digitales reduce su capacidad natural de asombrarse y sus deseos  por conocer el ambiente que los lleva a explorar y descubrir por sí mismos lo que les rodea. Muchos niños que parecen  desmotivados o que no aprenden al ritmo esperado en la escuela  porque perdieron el sentido del asombro, porque no se respetó sus propios ritmos de aprendizaje, sus silencios para interiorizar lo descubierto, por no mantener su sed de misterio  y rodearlos de belleza en vez de solo juguetes.
La sobre-estimulación desde fuera con juegos de video es contraproducente porque reduce el  juego y las motivaciones que emergen desde dentro, convirtiendo a los niños en seres  pasivos  y adictos a contenidos externos. Algunos estudios hablan de que el uso constante de televisión o video en niños menores de 3 años aumenta la probabilidad de padecer de desórdenes de atención a los 7 años, y que el entrenamiento prematuro con DVDs para aprender inglés termina disminuyendo el vocabulario de los niños.
Se trabaja en educación con muchos mitos de la neurociencia como “mientras antes, mejor” pese a las evidencias en contrario de los países nórdicos y la investigación psicopedagógica. La obsesión de los padres por que sus  hijos sean competitivos y productivos es contraproducente. Para que sean emprendedores e innovadores hay que fomentar su asombro, que naveguen por lo incierto y busquen siempre  nuevos retos.
Catherine L'Ecuyer (Educar en el Asombro) considera que el exceso de exposición de los niños a contenidos de multimedia digitales reduce su capacidad natural de asombrarse y sus deseos  por conocer el ambiente que los lleva a explorar y descubrir por sí mismos lo que les rodea. Muchos niños que parecen  desmotivados o que no aprenden al ritmo esperado en la escuela  porque perdieron el sentido del asombro, porque no se respetó sus propios ritmos de aprendizaje, sus silencios para interiorizar lo descubierto, por no mantener su sed de misterio  y rodearlos de belleza en vez de solo juguetes.

Lea más

 

Escolares: reproducir o confrontar (o hacer más sexy la educación)

León Trahtemberg Siederer

Martes 14 de Octubre de 2014 09:24

 

El reciente proceso electoral ha instalado sentidos comunes de la vida política que son más poderosos que todos los programas de educación cívica y de valores que se pueden desarrollar en los colegios. Al normalizar los conceptos de que “las promesas nunca se cumplen” o “roba pero hace obra”, corroborado por el hecho de que varios candidatos presos o fugados han sido elegidos, se está modelando la visión de lo que es el quehacer político normal de nuestra sociedad. De eso aprenden los niños y jóvenes de hoy, que serán los gobernantes, legisladores, jueces, fiscales, policías o funcionarios de mañana y reproducirán lo aprendido.
La segunda dimensión educativa es la notoria ausencia de la infancia y educación como temas centrales de campaña de los candidatos a gobernantes regionales, alcaldes provinciales y municipales. Ningún candidato aparece como enamorado de la educación. La mención del tema es siempre periférica, de relleno en el discurso electoral. Es un tema que no despierta pasión. Los candidatos no sienten que la educación sea un tema sexy, que atraiga pasiones y convoque votantes.
Los llamados a cambiar esto son los jóvenes de la nueva generación que están hoy en el colegio.  Pero eso requiere que sean rebeldes y contestatarios frente a los adultos que han hecho de la corrupción y trasgresión un valor (padres, políticos, autoridades). Pero eso no es cómodo para los profesores que prefieren las aguas tranquilas: alumnos apáticos, que no preguntan ni opinan,  confrontan o cuestionan. “Cállate y obedece” no son consignas que llaman a la confrontación. Entonces ¿de dónde saldrán los líderes del cambio social?.
La mejor opción para revertir nuestra agonía educativa y decadencia ética es que el próximo presidente del Perú muestre la talla de estadista capaz de convocar a la unidad nacional por la educación a todos los sectores profesionales, empresariales y políticos, enamorarlos de la educación, proponer una drástica reforma para los siguientes 10 años y apuntalarla diariamente contra viento y marea. Si la educación es un tema de un solo partido, todos los otros se opondrán y el cambio de gobierno finalizará la reforma. Si hay un pacto político y “la reforma es de todos”, se podrá sostener en el tiempo hasta cosechar los frutos.
El reciente proceso electoral ha instalado sentidos comunes de la vida política que son más poderosos que todos los programas de educación cívica y de valores que se pueden desarrollar en los colegios. Al normalizar los conceptos de que “las promesas nunca se cumplen” o “roba pero hace obra”, corroborado por el hecho de que varios candidatos presos o fugados han sido elegidos, se está modelando la visión de lo que es el quehacer político normal de nuestra sociedad. De eso aprenden los niños y jóvenes de hoy, que serán los gobernantes, legisladores, jueces, fiscales, policías o funcionarios de mañana y reproducirán lo aprendido.

Lea más

 

"Prométeme que no le dirás a nadie"

León Trahtemberg Siederer

Jueves 02 de Octubre de 2014 08:46

 

Una alumna adolescente se le acerca angustiadísima al tutor y le dice: tengo algo muy complicado y crítico que contarte pero prométeme que no se lo dirás  a nadie. El tutor no sabe si es algo personal de ella o de otros, si es algo romántico o social, si implica un riesgo para su vida o salud… ¿Qué hacer?
En 9 de cada 10 casos aceptará la condición de la alumna. Pero ¿es esa la opción correcta?. Supongamos que la alumna le confía que está a punto de iniciarse sexualmente, o en el consumo de drogas, o que un compañero robó el examen de química del escritorio del profesor…
Si el tutor no dice nada a nadie, se vuelve en cómplice de la adolescente en contra de los valores   de la institución a la que representa y a la que debe lealtad porque es la que le ha dado la  confianza del cargo con el cual se comunica con los alumnos. Además, se vuelve en un encubridor de los hechos que ocurrieron u ocurrirán que la adolescente compartió. Si le dice a la adolescente       que en esos términos del secretismo no acepta escucharla, pierde la oportunidad de ayudarla y    prevenir daños mayores. ¿Qué debe hacer el tutor? ¿quebrar la confianza de la institución o la de la adolescente y arriesgarse a que la alumna se perjudique por falta de orientación oportuna?
Directores: hagan la prueba. Verifiquen con sus tutores.
Una alumna adolescente se le acerca angustiadísima al tutor y le dice: tengo algo muy complicado y crítico que contarte pero prométeme que no se lo dirás  a nadie. El tutor no sabe si es algo personal de ella o de otros, si es algo romántico o social, si implica un riesgo para su vida o salud… ¿Qué hacer?

Lea más

 

La (absurda) repitencia escolar

León Trahtemberg Siederer

Viernes 26 de Septiembre de 2014 12:20

 

En América Latina se desaprueba alumnos que deben repetir de grado si en primaria no aprueban matemáticas y lectura sin importar los problemas de aprendizaje, retraso mental o fragilidad emocional. Se llega al absurdo de situaciones como estas: un alumno sinvergüenza, egoísta, acosador, poco comprometido pero con buen desempeño en matemáticas y lectura aprueba el grado. En cambio un alumno generoso, gran artista, deportista, solidario, con valores y sensibilidad, por no lograr ciertos logros  estandarizados en matemáticas y lectura -inalcanzables para él- reprueba el grado. Eso significa que el objetivo de la escuela no es la educación integral sino el dominio de dos áreas instrumentales.
Igualmente grave resulta sostener genéricamente que el alumno no aprende porque no se esfuerza lo suficiente y debe ser aplazado, con lo que se culpa exclusivamente al alumno de los fracasos que en buena medida son causados por la incompetencia de  los maestros para lograr que aprenda. Después de todo, los profesionales de la educación son los profesores, no los alumnos ni sus padres. Sumemos a eso que hay investigaciones que demuestran que 4 de cada 5 repitentes la pasan peor al repetir, salvo que reciban apoyo individualizado y focalizado en sus problemas y que no tengan  problemas de aprendizaje o retraso mental.
Si es así, ¿por qué esperar a que repita para ayudarlo?.  Y si al repitente no van a ayudarlo ¿para qué repetir si con ello no  resolverán el motivo de la repitencia?
En América Latina se desaprueba alumnos que deben repetir de grado si en primaria no aprueban matemáticas y lectura sin importar los problemas de aprendizaje, retraso mental o fragilidad emocional. Se llega al absurdo de situaciones como estas: un alumno sinvergüenza, egoísta, acosador, poco comprometido pero con buen desempeño en matemáticas y lectura aprueba el grado. En cambio un alumno generoso, gran artista, deportista, solidario, con valores y sensibilidad, por no lograr ciertos logros  estandarizados en matemáticas y lectura -inalcanzables para él- reprueba el grado. Eso significa que el objetivo de la escuela no es la educación integral sino el dominio de dos áreas instrumentales.

Lea más

 

30’ para evaluar un colegio

León Trahtemberg Siederer

Viernes 19 de Septiembre de 2014 09:13

 

Tienes 30' para visitar varios colegios y ordenar tus preferencias. ¿En qué te fijas? Este tipo de reflexiones son importantes para que los padres clarifiquen sus criterios antes elegir un colegio para sus hijos en la medida que no les baste como criterio escoger porque "me han dicho que es bueno".
Hay padres que apelan a criterios tradicionales como escoger el colegio en el que ellos estudiaron, el porcentaje de alumnos que ingresan a la universidad o los resultados comparativos que se obtienen en algunos rankings de colegios. En otros casos se fijan en los costos, el mix social, la cercanía al hogar o el colegio al que van los hijos de sus amigas.
Sin embargo, quizá convendría empezar a buscar otro tipo de indicadores más cercanos a la experiencia personal, afectiva y social que tendrán los alumnos de estos colegios.
Por ejemplo, conversar con padres de alumnos de primaria y secundaria del colegio que les interesa para ver qué piensan, u observar a los niños a la salida del colegio para ver si irrumpen en la calle, se ven tensos, desanimados y agresivos, o en cambio se les ve alegres, tranquilos, conversando con calma. Otra opción podría ser visitar los baños de profesores y alumnos, para ver cuán respetuoso y considerado es el colegio con la intimidad y las necesidades de higiene de los alumnos y profesores. Podrían observar una hora de recreo:  si los niños juegan y se comunican cordialmente entre sí, si hay presencia de profesores conversando con alumnos y observando lo que pasa, si hay exclusión de algunos alumnos, ver cómo tratan los mayores a los menores, etc.  Cada uno de estos ejemplos permite hacer inferencias sobre los valores y el clima institucional. Y como estos hay muchos otros criterios: dónde está ubicada las oficina del director y cuan accesible es, qué innovaciones hace el colegio, cuál es su presentación estética, cómo se involucra a los padres, que tipo de capacitación hacen los profesores, etc.
Lo importante es entender que nadie puede sentir por uno qué es lo mejor para sus hijos y en ese sentido la elección del colegio es muy personal para cada familia que se esmera por buscar el mejor colegio para sus hijos.
Tienes 30' para visitar varios colegios y ordenar tus preferencias. ¿En qué te fijas? Este tipo de reflexiones son importantes para que los padres clarifiquen sus criterios antes elegir un colegio para sus hijos en la medida que no les baste como criterio escoger porque "me han dicho que es bueno".

Lea más

 

Avances en Educación (Discurso Ollanta Humala)

León Trahtemberg Siederer

Martes 05 de Agosto de 2014 15:44

Se nota la mano del Ministro de Educación Jaime Saavedra en la notoriedad que le ha dado el Presidente Humala a su sector en el discurso de fiestas patrias, apostando por “educación de calidad, con docentes motivados y competentes, con ambientes que estimulen y faciliten el aprendizaje, y con una gestión orientada a que cada niño y niña alcance su máximo potencial”. Propuso 4 pilares de acción: revalorización de la carrera docente, inversión en infraestructura educativa, mejora de la calidad de aprendizajes y modernización de la gestión.

Lea más

 

Página 1 de 35