León Trahtemberg Siederer

"Hablar o no de SL, hoy sería ineficaz"

Viernes 03 de Febrero de 2012 17:13

Sería inaceptable explicar los desarrollos del Perú de los últimos 32 años sin mencionar el terrorismo criminal de Sendero Luminoso y el MRTA. A la vez, resulta iluso pretender que los escolares peruanos obtengan una visión comprensible del tema y que asuman el reto de prevenir situaciones similares en el futuro, cuando los adultos que deben transmitirlo a las nuevas generaciones están en franca discrepancia con la descripción y análisis de lo ocurrido.
Frente a eso, incluir en los textos escolares la mención del informe CVR y sus recomendaciones sería importante pero insuficiente. Alternativamente, no decir nada sería inaceptable para la formación ciudadana de los alumnos. Por lo tanto, tenemos el reto político de encontrar los puntos de consenso mayoritario que puedan dar lugar a una versión aceptable, como buen referente para la sociedad peruana, los medios de comunicación y ser la base de la enseñanza del tema en los colegios.
Sugiero que el Ejecutivo y Congreso peruanos asuman la tarea de convocar a unas 7 personalidades de diversas orientaciones ideológicas y académicas para pedirles que redacten un texto de tres páginas con la finalidad de convertirlo en una versión consensuada del tema con fines educativos escolares.
Podrían incluir conceptos como que SL (Abimael Guzmán) y MRTA (Víctor Polay) fueron grupos terroristas causantes de decenas de miles de muertos y enormes daños económicos y sociales, razón por la cual ellos y cientos de sus seguidores criminales están en prisión purgando inclusive cadenas perpetuas. Las Fuerzas Aramdas y Policiales con su accionar en defensa del estado derrotaron al terrorismo. Lamentablemente, en un ambiente de tensión y violencia se produjeron algunos excesos (Colina) cuyos responsables también han sido llevados a la justicia y sentenciados. De este modo, el Perú ha ido madurando como nación que valora la democracia, el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos de todos.
Así, ir buscando una matriz de ideas sencillas que en su conjunto puedan ser el referente para que los profesores trabajen los temas críticos con los alumnos, sin excederse en las interpretaciones políticas, ideológicas o inclinaciones docentes personales.
¿Tan difícil es?
Sería inaceptable explicar los desarrollos del Perú de los últimos 32 años sin mencionar el terrorismo criminal de Sendero Luminoso y el MRTA. A la vez, resulta iluso pretender que los escolares peruanos obtengan una visión comprensible del tema y que asuman el reto de prevenir situaciones similares en el futuro, cuando los adultos que deben transmitirlo a las nuevas generaciones están en franca discrepancia con la descripción y análisis de lo ocurrido.
Frente a eso, incluir en los textos escolares la mención del informe CVR y sus recomendaciones sería importante pero insuficiente. Alternativamente, no decir nada sería inaceptable para la formación ciudadana de los alumnos. Por lo tanto, tenemos el reto político de encontrar los puntos de consenso mayoritario que puedan dar lugar a una versión aceptable, como buen referente para la sociedad peruana, los medios de comunicación y ser la base de la enseñanza del tema en los colegios.
Sugiero que el Ejecutivo y Congreso peruanos asuman la tarea de convocar a unas 7 personalidades de diversas orientaciones ideológicas y académicas para pedirles que redacten un texto de tres páginas con la finalidad de convertirlo en una versión consensuada del tema con fines educativos escolares.
Podrían incluir conceptos como que SL (Abimael Guzmán) y MRTA (Víctor Polay) fueron grupos terroristas causantes de decenas de miles de muertos y enormes daños económicos y sociales, razón por la cual ellos y cientos de sus seguidores criminales están en prisión purgando inclusive cadenas perpetuas. Las Fuerzas Aramdas y Policiales con su accionar en defensa del estado derrotaron al terrorismo. Lamentablemente, en un ambiente de tensión y violencia se produjeron algunos excesos (Colina) cuyos responsables también han sido llevados a la justicia y sentenciados. De este modo, el Perú ha ido madurando como nación que valora la democracia, el estado de derecho y el respeto a los derechos humanos de todos.
Así, ir buscando una matriz de ideas sencillas que en su conjunto puedan ser el referente para que los profesores trabajen los temas críticos con los alumnos, sin excederse en las interpretaciones políticas, ideológicas o inclinaciones docentes personales.
¿Tan difícil es?
 

"Educación: Entre el deseo y la realidad…"

Lunes 30 de Enero de 2012 17:43

 

Se ha hablado de la ignorancia de los jóvenes sobre temas del terrorismo senderista y el 31 de marzo como fecha de corte para ingresar al 1er grado con 6 años. Algunos comentarios.
1). Si el conocimiento adquirido por los escolares dependiera de los programas y libros escolares, no tendríamos los desastrosos resultados en comprensión lectora, matemáticas y ciencias. No habría violencia familiar, inseguridad ciudadana, contaminación ambiental, evasión de impuestos, accidentes viales, consumo de drogas, sexualidad precaria, discriminación étnica y racial, etc. Eso está en los programas.
Es ingenuo asumir que basta poner un tema en los libros para darlo por aprendido. Depende de quién y cómo se les enseña el tema, y eso no solo pasa por los profesores sino también por la relevancia y resonancia que le dan los padres de familia, políticos, medios y en general la sociedad adulta.
Los jóvenes tampoco saben nada de quién fue Velasco, Belaúnde o Haya de la Torre. Tampoco saben que más territorios perdimos con Colombia y Brasil que con Chile. ¿Por qué sí recuerdan a Chile? Porque se lo trata una y otra vez en las discusiones públicas, coberturas periodísticas, aniversarios cívicos, juicio en la Haya, etc. Es decir, es trabajado por la sociedad adulta, políticos, medios, y solo entonces entra al espacio mental de los más jóvenes.
3). Los 650,000 jóvenes que cumplen 18 años pueden sacar brevete al día siguiente. También votar, ingresar a bares o cines de mayores. Para ser presidente hay que tener 35 años cumplidos. Ni un día menos. No se trata de ser competente en esas funciones. Las sociedades se ordenan administrativamente en función a ciertas edades que representan el dominio de las mayorías de una cierta capacidad. Así, para tener el derecho a ingresar a 1er grado hay que tener 6 años, que es la edad a la que mayoritariamente los niños están maduros para leer y escribir. No tener fechas de corte obligaría a la quizá deseable pero a la vez imposible tarea de evaluar uno a uno a 600,000 niños por año, con las subjetividades, presiones y cambalaches administrativos del caso.
Se ha hablado de la ignorancia de los jóvenes sobre temas del terrorismo senderista y el 31 de marzo como fecha de corte para ingresar al 1er grado con 6 años. Algunos comentarios.
1). Si el conocimiento adquirido por los escolares dependiera de los programas y libros escolares, no tendríamos los desastrosos resultados en comprensión lectora, matemáticas y ciencias. No habría violencia familiar, inseguridad ciudadana, contaminación ambiental, evasión de impuestos, accidentes viales, consumo de drogas, sexualidad precaria, discriminación étnica y racial, etc. Eso está en los programas.
Es ingenuo asumir que basta poner un tema en los libros para darlo por aprendido. Depende de quién y cómo se les enseña el tema, y eso no solo pasa por los profesores sino también por la relevancia y resonancia que le dan los padres de familia, políticos, medios y en general la sociedad adulta.
Los jóvenes tampoco saben nada de quién fue Velasco, Belaúnde o Haya de la Torre. Tampoco saben que más territorios perdimos con Colombia y Brasil que con Chile. ¿Por qué sí recuerdan a Chile? Porque se lo trata una y otra vez en las discusiones públicas, coberturas periodísticas, aniversarios cívicos, juicio en la Haya, etc. Es decir, es trabajado por la sociedad adulta, políticos, medios, y solo entonces entra al espacio mental de los más jóvenes.
3). Los 650,000 jóvenes que cumplen 18 años pueden sacar brevete al día siguiente. También votar, ingresar a bares o cines de mayores. Para ser presidente hay que tener 35 años cumplidos. Ni un día menos. No se trata de ser competente en esas funciones. Las sociedades se ordenan administrativamente en función a ciertas edades que representan el dominio de las mayorías de una cierta capacidad. Así, para tener el derecho a ingresar a 1er grado hay que tener 6 años, que es la edad a la que mayoritariamente los niños están maduros para leer y escribir. No tener fechas de corte obligaría a la quizá deseable pero a la vez imposible tarea de evaluar uno a uno a 600,000 niños por año, con las subjetividades, presiones y cambalaches administrativos del caso.

 

 

"Los inteligentes débiles de carácter fracasan"

Viernes 20 de Enero de 2012 16:57

 

¿Por qué estudiantes inteligentes que logran muy altas calificaciones escolares no son luego los que tienen los mejores desempeños en la universidad y más aún en el mundo laboral y empresarial? Porque sus habilidades intelectuales no están integradas con fortalezas del carácter, como optimismo, perseverancia, inteligencia social y capacidad de recuperarse frente a los traspiés sin quedarse atados a sus fracasos. Son esos alumnos que pueden tolerar dejar de ir al cine para terminar sus trabajos, o mantenerse optimistas pese a los líos en el hogar o pedir a los profesores trabajos adicionales para recuperar sus malas notas.
Es decir, resulta más relevante que tener una alta inteligencia el ser capaz de trabajar duro, ser valiente y perseverante en la búsqueda de un objetivo. Es como el atleta que se esfuerza y entrena duramente, se foguea en competencias en las que a veces gana y otras pierde, supera sus frustraciones, sigue para adelante sin rendirse, para aproximarse al logro aspirado.
Ésa no es la experiencia que se llevan consigo gran cantidad de estudiantes inteligentes a los que "les viene fácil" el logro académico por sus ventajas intelectuales genéticas, pero que se esfuerzan poco por cultivar su excelencia. Esas personas, cuando enfrentan algo que realmente les resulta difícil, se achican, evaden y rinden, porque no están acostumbradas a experiencias duras que exijan poner en juego la fortaleza de su carácter.
Paul Tough, en "What if the Secret to Success Is Failure?" (NYT 14/9/2011), alude al tema reseñando trabajos de los sicólogos Christopher Peterson y Martin Seligman, autores del cuestionario de Fortalezas y Virtudes del Carácter (U. Oxford, 2004). Encontraron 24 fortalezas del carácter comunes a todas las culturas en todas las épocas, pero para efectos escolares las redujeron a 7 principales: pasión, valentía, autocontrol, inteligencia social, gratitud, optimismo (con proyección al futuro) y curiosidad (e interés por el mundo).
Si la escuela cultivara esas fortalezas de carácter a través de todas sus actividades y estrategias pedagógicas, estaría ayudando a los alumnos a construir los pilares que les ayuden a tener una buena vida, significativa, relevante y abierta a la felicidad.
¿Por qué estudiantes inteligentes que logran muy altas calificaciones escolares no son luego los que tienen los mejores desempeños en la universidad y más aún en el mundo laboral y empresarial? Porque sus habilidades intelectuales no están integradas con fortalezas del carácter, como optimismo, perseverancia, inteligencia social y capacidad de recuperarse frente a los traspiés sin quedarse atados a sus fracasos. Son esos alumnos que pueden tolerar dejar de ir al cine para terminar sus trabajos, o mantenerse optimistas pese a los líos en el hogar o pedir a los profesores trabajos adicionales para recuperar sus malas notas.

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Ahora se mide el "valor agregado" de cada profesor

Martes 17 de Enero de 2012 18:15

Los habitantes de Estados Unidos están insertados en una cultura en la que “todo se mide” y “todo se costea”. Reto nada sencillo porque en las actividades humanas complejas -como la educación- individualizar factores y ponderarlos numéricamente para explicar un fenómeno humano (como la buena educación por ejemplo) es una tarea complicada con resultados siempre imprecisos y hasta contradictorios
Sin embargo, el esfuerzo de encontrar esos indicadores y hacer mediciones, aún tomadas con pinzas, algo nos dicen respecto a la actividad analizada.
Con esa precaución les comento a continuación los hallazgos de los economistas Raj Chetty y John N. Friedman de Harvard y Jonah E. Rockoff de Columbia reseñados en el New York Times, que están alineados con la actual tendencia de introducir el concepto de “valor agregado por el profesor” al mundo de la educación (Big Study Links Good Teachers to Lasting Gain, Annie Lowrey, 6/1/2012)
Luego de hacer un seguimiento a 2.5 millones de estudiantes a lo largo de 20 años llegaron a la conclusión de que los alumnos que tuvieron profesores en sus primeros 9 grados que lograron influir para que mejoraran su desempeño en las pruebas estandarizadas, tuvieron además un efecto positivo duradero en diversas áreas de sus  vidas, más allá de los logros académicos, que abarcan asuntos desde menores tasas de embarazos precoces hasta mayores matriculas en universidades y mejores ingresos a la hora de entrar al mundo laboral adulto.
Los partidarios del “pago a los profesores por el valor agregado que producen en sus alumnos” sostienen que el método exige de los profesores que rindan cuentas por su trabajo y con ello mejoran los logros de sus alumnos. Los detractores sostienen que intentar aislar los efectos de un profesor sobre un alumno es una tarea casi imposible y puede resultar en conclusiones muy injustas para muchos buenos profesores. Los márgenes de error son enormes y los factores coadyuvantes para un buen o mal desempeño son casi infinitos.
Los partidarios replican que para el caso de los extremos, los mejores y los peores profesores, esos reparos son desdeñables.
Sus cálculos son que, a igualdad de todas las otras condiciones, tener un excelente  profesor por un año entre 4to y 8vo grado comparado con tener un profesor promedio  generará un ingreso mayor de 4,600 dólares en los ingresos de toda su vida laboral y tendrá 0.5% mayores probabilidad de ingresar a un college. Eso significa que si se cambia un profesor promedio por uno excelente en una clase por un año, se elevaría en 266,000 dólares los ingresos del conjunto de esos alumnos en su vida laboral y en 2.5 millones si el efecto de este cambio se mide en 10 clases en 10 años.
Sin embargo, introducir la evaluación de los profesores a partir del desempeño de los alumnos es una tarea compleja. Puede alentar la copia, orientar la enseñanza  exclusivamente a preparar a los alumnos para las pruebas, conformar o asignar clases  más fáciles para profesores con más poder en la escuela, etc.
Como dije al principio, en un país como Estados Unidos en el que abunda la investigación e impera una cultura de la medición y rendición de cuentas, es natural leer este tipo de trabajos. Sin embargo, no debemos perder de vista dos cosas que son de sentido común. 1) En cualquier país del mundo, a mejores profesores mejores resultados de los alumnos, se mida como se mida. 2) La crisis de la educación o sus resultados insatisfactorios no se van a resolver con medidas aisladas que se focalicen solamente en el profesor, el currículo, el material educativo, la infraestructura, la nutrición del alumno, etc. Si no hay un abordaje holístico, que además incorpore los factores extra escolares, poco cambiará. Un alumno que viene de un hogar pobre, con escasas condiciones de educabilidad, no se volverá un buen alumno, competitivo con cualquier otro de alto nivel, por el solo hecho de cambiarle al profesor.
Réplica de:
"That is not exactly what the research paper shows. While it is impressive for its scope and creativity, there is a major caution: it is largely based on test scores from the 1990s"
Study on Teacher Value Uses Data From Before Teach-to-Test Era
Escrito por el consejero León Trahtemberg
Los habitantes de Estados Unidos están insertados en una cultura en la que “todo se mide” y “todo se costea”. Reto nada sencillo porque en las actividades humanas complejas -como la educación- individualizar factores y ponderarlos numéricamente para explicar un fenómeno humano (como la buena educación por ejemplo) es una tarea complicada con resultados siempre imprecisos y hasta contradictorios
Sin embargo, el esfuerzo de encontrar esos indicadores y hacer mediciones, aún tomadas con pinzas, algo nos dicen respecto a la actividad analizada.

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Directiva del MINEDU: La exigencia de 6 años para ingresar al 1er grado

Lunes 09 de Enero de 2012 17:23

Escrito por el consejero León Trahtemberg

¿Tiene algún sentido exigir que un niño o niña tenga 6 años cumplidos al 31 de enero para ingresar al 1er grado? Si es así ¿porqué antes era hasta el 30 de junio?
Para los que aún no lo saben, la directiva para el año escolar 2012 del ministerio de educación RM 0622 del 16/12/2011 ED establece que para ingresar a 1er grado hay que tener 6 años cumplidos hasta el  31 de marzo. Eso ha traído problemas con padres que matricularon a sus hijos en el año 2009 con edades cumplidas más allá del 31 de marzo, hasta el 30 de junio (como permitían las directivas de años anteriores al 2010). Para atenuar el problema, la directiva hace la excepción  para los alumnos que en el 2009 cursaron grados de inicial con edades fuera de los límites actuales hasta el 30 de junio.
Pero veamos qué dice la ciencia. 1) No existe compatibilidad exacta entre edad cronológica, desarrollo físico y desarrollo intelectual. 2) Para una población de niños de 6 años, hay algunos que pueden tener funciones intelectuales equivalentes al promedio esperado para los 4 ó 5 años, o alternativamente para los 7 ú 8 años. 3) Habitualmente las mujeres tienen una maduración adelantada a la de los varones en varias de las funciones exigidas por la escuela. 4) La organización de alumnos en grados según edades cronológicas viene de siglos atrás, cuando en las urbes se hizo obligatoria la educación primaria y había que utilizar algún criterio de organización de niños por grados (algo así como juntarlos “por año de fabricación”).
En suma, esperar un desempeño parejo para niños y niñas para cada grado en función de  su edad es una pretensión ilusa que se basa más en criterios administrativos que psicopedagógicos. Es más, hay niños que para matemáticas podrían estar en el nivel de 5 años y para comunicación en 7 años, pero deben cumplir con ambos al nivel fijado para los 6 años porque la rigidez de la normativa escolar impide hacer conformaciones en grupos distintas de alumnos para matemáticas y para comunicación.  Todo ello, porque se piensa que las normas ministeriales pueden sustituir el criterio psicopedagógico de directores, psicólogos y equipos docenes en los cuales, en última instancia, no se confía (asumiendo que son incompetentes o corruptos).
Hay padres ansiosos que me escriben pensando que sus hijos son muy maduros e inteligentes y que deben estar en un grado superior al que les toca por las normas.
Les pregunto ¿cuál es el apuro de que su hijo o hija se adelante y termine antes la vida escolar? ¿Acaso quiere que entre a la universidad a los 16 años y que se aleje de la cobertura del hogar a edades más tempranas y riesgosas?  ¿Cree que eso le va a garantizar algo mejor que si tiene un año más? ¿No es mejor que tenga una madurez adicional para que se sienta más cómodo con los aprendizajes esperados?
Cuando su hijo o hija tenga 12 años y los demás 13 ó 14 ¿no sería mejor que su hijo o hija esté un poco más maduro antes de hacer la vida adolescente de sus compañeros  mayores (ente los cuales habrá los que fumen, tomen, consumen drogas, se inicien sexualmente de modo prematuro, etc.)? ¿No estaría mejor defendido su hijo o hija frente al bullying si fuera un poco mayor?
Por otro lado, si es particularmente hábil o maduro en algún campo, podrá cultivarse fuera del colegio en cursos o talleres mucho más que en el colegio.
En términos generales (dentro de la relatividad que mencioné líneas arriba) si se trata de   tomar alguna decisión entre una de las dos opciones, y no hay otra, parece ser más  ventajoso que su hijo o hija sea  mayor que el resto a que sea menor que el resto. Salvo que sus padres e hijos estén en carrera contra el tiempo y piensen que un año menos de  vida escolar en sus hijos cambiará significativamente su destino, aun considerando que sus hijos probablemente vivirán 120 ó más años.
¿Tiene algún sentido exigir que un niño o niña tenga 6 años cumplidos al 31 de enero para ingresar al 1er grado? Si es así ¿porqué antes era hasta el 30 de junio?
Para los que aún no lo saben, la directiva para el año escolar 2012 del ministerio de educación RM 0622 del 16/12/2011 ED establece que para ingresar a 1er grado hay que tener 6 años cumplidos hasta el  31 de marzo. Eso ha traído problemas con padres que matricularon a sus hijos en el año 2009 con edades cumplidas más allá del 31 de marzo, hasta el 30 de junio (como permitían las directivas de años anteriores al 2010). Para atenuar el problema, la directiva hace la excepción  para los alumnos que en el 2009 cursaron grados de inicial con edades fuera de los límites actuales hasta el 30 de junio.

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Imposible cerrar brechas, salvo que...

Miércoles 04 de Enero de 2012 16:51

Escrito por el consejero León Trahtemberg

Por más estudios que se hacen sobre factores y maneras que permitirían  mejorar el desempeño de los alumnos de niveles socioeconómicos bajos  reduciendo las brechas respecto a los de niveles socioeconómicos altos, los  resultados muestran una y otra vez que es imposible cerrar la brecha de inequidad académica si es que se mantiene la brecha de inequidad  socioeconómica.

 

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RPP, INTERBANK Y HOCHSCHILD

Miércoles 14 de Diciembre de 2011 16:17

Escrito por el consejero León Trahtemberg

En el marco de la reciente CADE 2011 realizada por IPAE en Cusco, se entregó el premio Luis Hochschild Plaut a Interbank por su programa “El Maestro que Deja Huella”, en evento transmitido por RPP que  coincidentemente esa  semana recibió en España el premio Ondas a Mejor Radioemisora Iberoamericana otorgado por la Sociedad Española de Radiodifusión (SER) que destaca la creatividad, originalidad o popularidad entre los oyentes.

 

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