León Trahtemberg Siederer
"Objeciones a la infraestructura escolar aprista"
Viernes 02 de Septiembre de 2011 17:17
Escribe León Trahtemberg
El gobierno de Humala debe definir qué parte de la herencia aprista en educación continuará tal cual y qué es aquello que debe reformular o eliminar. De allí que cabe replicar a los voceros apristas que alaban sus políticas de inclusión social cuando en realidad lo que primó fue la preferencia por obras faraónicas, desatendiendo miles de requerimientos más pequeños y menos vistosos. Basta ver las enormes inversiones para las reconstrucciones de los colegios emblemáticos construidos en la época de Odría y la creación sólo en Lima de un Colegio Mayor. Veamos porqué son cuestionables.
Empiezo por decir que me parece muy bien que los alumnos peruanos disfruten de una infraestructura de primera calidad y que haya colegios de vanguardia, que marquen la pauta de lo que se puede hacer en materia de innovación educativa en la escuela pública. Junto con ello, considero que la equidad obliga a distribuir los escasos recursos estatales de modo proporcional a las necesidades de la población, y que las políticas de descentralización obligan a evitar centralizar en Lima las principales innovaciones, impulsando el desarrollo de las innovaciones en las diversas regiones.
Esos dos argumentos llevan a cuestionar que se coloquen más de 1,000 millones de soles en 50 colegios emblemáticos, dejando a la deriva a los otros 65,000 colegios estatales (especialmente los rurales y urbano- marginales más pobres). Asimismo, que se haya optado por centralizar en Lima en un solo "Colegio Mayor" -con cuestionable internado y carácter "innovador"- a los alumnos de todas las regiones del Perú seleccionados por sus capacidades y logros escolares acumulados. Su presupuesto de más de 30 millones de soles anuales lo hace insostenible en el tiempo e irreplicable. Podrían haber creado un "Colegio Mayor" en cada región, sin internado (exceptuando los alumnos que viven muy lejos), para alimentar la formación de su masa crítica de talentos locales.
Agreguemos a eso que la pedagogía de nuestros tiempos no avala la construcción de G.U.E. sino más bien colegios de tamaño mediano (hasta 1,000 alumnos) que permitan un manejo más familiar de las relaciones entre profesores, alumnos y padres de familia.


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